Ya son 60 días de gobierno del Presidente Kast, y comienza a surgir una pregunta que llega ser preocupante para este primer año de gobierno ¿Quién Gobierna la Moneda? Una pregunta que no debería tener que ser formulada ni ser respondida, debido a una cuestión obvia. Pero estos primeros 60 días han dejado bastante que desear, partiendo por la figura fantasmal del Presidente Kast que ha jugado un rol bastante pasivo en la toma de decisiones. Pareciera que solamente se ha limitado a cumplir con un papel de entregar una cara visible y de justificar las reformas de aquellos que tienen el control dentro de la Moneda.
Pero en el buen chileno, no es aquel quien “corta el queque”, sino que si se empieza a mirar a través de aquella fachada austera, emerge una figura relevante dentro del programa político de este gobierno. Pero antes de revelar aquel quien mueve los hilos dentro del gobierno, es importante desarrollar la crisis que se vive dentro de la Moneda, estos dos últimos meses nos han mostrado el circo del Presidente Kast, compuesto por ministros delegados a último minuto y ministros con carente experiencia. El ambiente en cual se maneja este lugar es bastante disonante, lleno de roces y juegos de quien tiene el poder, donde existen contradicciones constantes en el ámbito comunicacional del gobierno.
Esta figura emergente viene siendo Jorge Quiroz, Ministro de Hacienda y aquel que está teniendo la última palabra en los debates. El ministro Quiroz resulta ser una figura preocupante para el bienestar del gobierno -y sobre todo para el Presidente Kast-. Con su gran motosierra intenta lograr aquello que muchos economistas declaran imposible, el recorte de 6.000 millones, es un plan que busca hacer un recorte fiscal pasando a llevar planes sociales que son de suma importancia para los chilenos, como lo son la PGU; programas de jardines infantiles y sala cunas; recortes en el Ministerio de Desarrollo Social; los ajustes a la gratuidad universitarias y sus becas, y el más reciente un recorte presupuestario al Ministerio de Salud con el decreto N° 333.
Pero más allá de intentar hacer lo imposible, lo que se quiere debatir es la importancia que ha tomado Quiroz estos últimos 60 días. En esto, cargando con un 53% de desaprobación -según CADEM- el presidente Kast está bastante lejos en lo que el candidato Kast esperaba de su mandato, y esto se demuestra en el caso omiso que hace el presidente a las falencias que está demostrando su gobierno.
Entonces, al tener un presidente ausente con un respaldo de ministros que no conocen muy bien el relato que se quiere tomar como gobierno, es aquí donde emerge la figura de Quiroz como aquel quien mueve los hilos dentro de la moneda y quien presenta el conocimiento real de los movimientos que se quieren hacer en este primer periodo, esto se respalda en los dichos del “Estado en quiebra” donde distintas voces argumentan sobre aquel relato, para después ser Quiroz quien “resuelve” y “aclara” aquel tema sensible.
Dentro de mi análisis se pueden barajar dos suposiciones del por qué está ocurriendo esto, primero -y las más sencilla- me posiciono bajo el óptica de la torpeza demostrada de este gobierno donde el Presidente Kast haya hecho a propósito esa delegación de cargos de comunicación de los principales planes del gobierno, debido a la antes mencionada impericia. No es un raro pensar esto, es cosa de escuchar los discursos de Kast en distintos foros y solo demuestra que deja mucho que desear, y solo sirve para exponer su poco conocimiento en diversas materias, un ejemplo claro es la primera cadena presidencial, donde se comunicaba en base a una campaña ya terminada y con manejo nulo de datos concretos. Es por esto porque creo que existe alguna especie de acuerdo entre Kast y Quiroz. Kast dando la cara visible -y “recibiendo balas”-, mientras que Quiroz orquesta, diseña y defiende todo el aparato lógico dentro del gobierno y sus reformas.
Dentro del segundo punto, se mantiene una narrativa similar de inexperiencia, pero con la diferencia de que existe actualmente una disputa del poder político de estas dos figuras, por un lado Kast, demuestra un desconocimiento en diversas áreas que son relevantes para llevar el cargo de Presidente, ya sea comunicacionalmente o en temas de conocimiento de su plan de gobierno. Y por otro lado, Quiroz, una especie de “perro viejo”, curtido por el mundo empresarial y que ve en el Ministerio de Hacienda una posibilidad de gobernanza bajo las sombras, donde se aprovecha de la inestabilidad del Presidente y sus ministerios para ser de la Moneda lo que sea.
Lo observado en estos 60 días dibuja un escenario inquietante: un presidente que gobierna desde la vitrina mientras otro opera desde el fondo. Sea por acuerdo tácito o por disputa silenciosa, el resultado es el mismo, un poder ejecutivo sin un centro claro de mando, donde la figura que concentra la agenda real no fue la que los chilenos eligieron en las urnas. Eso, independiente de la ideología que se tenga, debería ser una señal de alerta para cualquier ciudadano que valore la transparencia y la legitimidad democrática. Kast tiene poco tiempo para demostrar que es él quien conduce, y no simplemente quien aparece en la foto.
CRISTÓBAL CIFUENTES GAVILÁN
Sociólogo UdeC








