Al parecer, no todos asistieron a la misma cita. Tras cuatro horas de cumbre presidencial, figuras como Vodanovic y Ripamonti salieron acusando recortes y cero diálogo. Sin embargo, para Yanko Blumen, la jornada tuvo foto oficial, sonrisas y un «fructífero» avance para pavimentar Puertecillo.
En política, la realidad depende del cristal con que se mire, o en este caso, de la comuna que se administre. La reciente cumbre de más de cuatro horas en La Moneda entre el presidente José Antonio Kast y los alcaldes de oposición dejó dos narrativas tan opuestas que cuesta creer que hayan compartido el mismo salón.
Por un lado, el drama nacional: ediles saliendo del Palacio con «sabor amargo», declarándose «decepcionados» y calificando de «estremecedor» el nivel de las respuestas del Mandatario ante los inminentes recortes de presupuesto. Por otro lado el alcalde de Navidad, Yanko Blumen Antivilo (independiente en cupo PPD), quien al parecer decidió que las trincheras ideológicas pueden esperar cuando se trata de conseguir asfalto.
Mientras sus pares de la oposición alzaban la voz frente a los micrófonos de la prensa para denunciar que el Gobierno usa a los vecinos como «moneda de cambio», las redes sociales de la Municipalidad de Navidad contaban una historia de diplomacia y cordialidad.
Acompañado de fotografías donde se le ve conversando amenamente, casi en tono de confidencia, con el presidente Kast, Blumen calificó el tenso cónclave como una «importante reunión». En el universo paralelo de la delegación de Navidad, no hubo portazos ni negativas rotundas. Según la publicación oficial del municipio, la instancia sirvió amablemente para «dar a conocer las principales inquietudes del municipalismo».
¿Los recortes en salud y programas sociales que denunció el resto de la centroizquierda? El alcalde Blumen prefirió el enfoque zen. En lugar de reclamar por lo que se quita, su equipo comunicacional destacó que se «abordó la importancia de mantener los recursos».
Pero la joya de la corona en la estrategia de Blumen fue su pragmatismo hiperlocal. Mientras la discusión nacional ardía por la Ley de Reconstrucción y el polémico Decreto 333, el jefe comunal de Navidad aprovechó su minuto de oro con el jefe de Estado para ir al grano: el acceso a Puertecillo.
Para el alcalde de izquierda, la máxima prioridad de la jornada era avanzar en una solución para contar con un camino público y pavimentado hacia el cotizado balneario surfero, una «demanda histórica clave para la conectividad».
Al final del día, el optimismo fotográfico de Blumen choca de frente con el crudo balance de sus propios colegas de sector. Mientras el alcalde de Navidad celebraba su agenda territorial, para el resto de la centroizquierda la cumbre fue un golpe duro. «Nos vamos con un sabor amargo. Esperábamos más de esta reunión», resumió el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic.
La alcaldesa de Viña del Mar, Macarena Ripamonti, fue más allá y calificó como «estremecedor escuchar ese nivel de respuestas» de parte del Presidente al negarse a retirar la urgencia a la Ley de Reconstrucción. Por su parte, Mauro Tamayo (Cerro Navia) advirtió que «lamentablemente no escuchamos respuestas concretas, no hubo un diálogo sincero», acusando que el Ejecutivo busca que «quien tenga que pagar esta agonía sean los municipios y finalmente los vecinos». Incluso, la alcaldesa Karina Delfino apeló a la unidad recordando que «somos un solo municipalismo».
Queda claro que, mientras el resto de la centroizquierda intenta surfear la ola de la indignación nacional y el choque frontal con La Moneda, en Navidad prefieren asegurar que, al menos, el camino para ir a surfear a Puertecillo quede bien pavimentado (dicen). Prioridades son prioridades.








