EL MARINO 10 CENTAVOS
Diario regional de la mañana.
Adorno
Propietario y Director: DIEGO A. GREZ CAÑETE Es propiedad.
Adorno
Fundado el 30 de Abril de 2013. Se publica todos los días y recibe
avisos hasta las 10 de la noche.
AVISOS LEGALES
Publique sus extractos, resoluciones y balances con la rapidez y seriedad que su trámite requiere.
contacto@diarioelmarino.cl
+56 9 5601 2861

Borde costero

Cuentan que Portland, por el año 1900, era el núcleo de la producción maderera yanqui. A la densidad de árboles, se sumó la invención del “motor donkey”, que reemplazó el uso de la fuerza animal por el arrastre de una caldera, posibilitando transportar troncos descomunales.

Es probable que las cerchas trianguladas de la imagen superior izquierda hayan sido construidas con madera de allá, con piezas aserradas de “abeto de Douglas” que los carpinteros sudamericanos, al recibirla en nuestros puertos, llamaron “pino Oregón” debido a su procedencia geográfica. Miré en detalle la foto y lo que hoy parece simple de construir, en ese momento no resultaba trivial, créame… Terminando este texto, regresaré a mis labores de carpintero, uniendo tablas delgadas usando herramientas eléctricas, procedimiento que es pan comido en comparación con ensamblar tablones gruesos a punta de formones y pernos de gran calado.

El borde costero chileno, hace un siglo, era un lugar aislado y precario. Esa lejanía se multiplicaba si había que trasladar carga, por ejemplo, materiales de construcción para levantar un muelle en Llico o un palacio en Pichilemu. En artículos anteriores revisé esos casos y las imágenes encontradas alimentaron mi curiosidad, no solo por sensibilidad histórica, sino también por este oficio de carpintero que abrazo desde hace poco.

Me imagino que se ha enterado de esos departamentos nuevos pasados de humedad, del papel de diario encontrado en las vigas de construcciones nuevas. Tanto el Muelle de Llico como el Centro Cultural Agustín Ross ejemplifican lo opuesto: construir para durar, edificar para resistir al clima, al paso del tiempo y a los vaivenes de nuestra sociedad.

La foto grande del Centro Cultural que elegí no es la mejor, pero muestra la escalera y el zócalo del edificio, es decir, esa “plataforma” sólida que permitió contener el desnivel del lugar para
levantar los muros. El cemento allí ocupado fue importado desde Inglaterra; por otra parte, las tejuelas del techo fueron traídas de Francia. Sacando cuentas: madera de Estados Unidos, cemento y tejas de Europa, todo movido en barco hacia Valparaíso, desde allí en tren hasta el valle central y desde esa estación ferroviaria con destino a Pichilemu, arrastrado por yuntas de bueyes que cruzaron la Cordillera de la Costa.

No estoy diciendo que haya sido una epopeya, tampoco digo que se parezca a la aventura que Carlos Fitzcarrald, el barón del caucho peruano, emprendió en el Amazonas y que Werner Herzog llevó a la pantalla grande; pero sin duda fue un esfuerzo enorme impulsado por un “particular”, por una persona que asumió el riesgo de una logística costosa en múltiples aspectos.

El caso del Muelle de Llico es similar pero también distinto: es el Estado de Chile, bajo el gobierno de Manuel Balmaceda, quien diseña y financia esta infraestructura. Las fotos de las carretas de bueyes trasladando los pilares de acero y las vigas de madera de 9 metros de largo me parecen hermosas. No quiero decir que “todo tiempo pasado fue mejor”, pero me sigue impresionando ese tramo histórico en que nuestro país asumía su realidad: una nación joven, pequeña y pobre, dispuesta a enfrentar esa adversidad mediante visión, trabajo y constancia.

Carlos Candia Campano

Total
0
Shares

PUBLICITA AQUÍ

¡Apoya el periodismo independiente de El Marino!

Desde 2013, el diario El Marino ha sido la voz de Colchagua y Cardenal Caro, informando de manera independiente y veraz.

Tu apoyo a través de la publicidad no solo dará gran visibilidad regional a tu empresa o servicio, sino que nos permitirá seguir operando y preservar la pluralidad de voces en nuestra región.

Publicaciones relacionadas
Leer más

Cámara espía

Dos fotos de las acá compartidas las tomó Jacobo Ceitelis Rubinstein. Por el primer apellido, pensé que era…
Leer más

Vestigio cobrizo

La foto anaranjada en la cual unos trabajadores entierran pilotes en la arena, originalmente era más gris. Exageré…
Leer más

Bosque pequeño / Ciudad Jardín

La expresión “Selva de cemento” encierra una contradicción. Una jungla es producto del enmarañamiento de árboles, de una…