La polémica en torno al déficit presupuestario en la Municipalidad de Pichilemu sigue escalando y dividiendo opiniones. A las declaraciones del actual alcalde Roberto Córdova, quien alertó recientemente sobre un déficit cercano a los 2.000 millones de pesos, se sumaron nuevas intervenciones del exalcalde Cristian Pozo Parraguez y de exconcejales del período anterior, en medio de un ambiente cargado de recriminaciones cruzadas.
El exalcalde Pozo participó el viernes pasado en el programa Un merecido café de Radio Entreolas, donde entregó sus primeros descargos. Luego, ayer domingo, intervino en el programa Chile Real del concejal Marcelo Cabrera, desde donde dijo querer «honrar la justicia» y mostrar «las dos caras de la moneda».
Durante el programa, Cabrera relató que, en sesión de concejo municipal, solicitó al alcalde Córdova aclarar rumores sobre problemas financieros. Según Cabrera, fue el propio Córdova quien reveló un déficit aproximado de 2.000 millones de pesos, atribuyendo el origen a un saldo inicial de caja erróneo heredado de la administración anterior.
Sin embargo, Cabrera apuntó que la responsabilidad principal recae en el Departamento de Administración y Finanzas (DAF), organismo que entrega la información clave para la elaboración y aprobación de los presupuestos. «Aquí no es que se hayan robado la plata, se entregó información errónea», afirmó Cabrera, agregando que «los funcionarios municipales son los principales responsables». Asimismo, criticó duramente que la solución propuesta sea recortar apoyos a organizaciones sociales y comunitarias, señalando que el ajuste debería comenzar reduciendo gastos internos como horas extras y arriendos.
Por su parte, Cristian Pozo, quien lideró la alcaldía entre 2021 y 2024, defendió su gestión y la del concejo saliente. Pozo explicó que el déficit se habría originado por no descontar partidas importantes como el estadio de Pueblo de Viudas y el centro campesino de Ciruelos, proyectos financiados durante su mandato. Según Pozo, este error llevó a sobreestimar el saldo inicial de caja para 2025, generando una brecha que recién se evidenció este año.
«Acá no hay robo, no hay dolo, no hay desfalco. Es un tema de proyección presupuestaria que requiere ser ajustado», sostuvo Pozo. Además, lamentó que se haya iniciado «un show mediático» que, en su opinión, busca dañar su imagen y la de su equipo, asegurando que durante su gestión los recursos se utilizaron «de manera responsable y en beneficio de la comunidad».
Pozo también cuestionó la forma en que la actual administración ha abordado el déficit, criticando que se afecten subvenciones y apoyos a organizaciones sociales y deportivas. «Rebajar las subvenciones no es la solución. Hay otras vías de ajuste antes de tocar a las comunidades», afirmó.
El exalcalde aprovechó el espacio para deslizar que la controversia tiene fines políticos, señalando que su nombre y el de exconcejales se utilizan para erosionar confianzas de cara a futuros procesos electorales. «No soy político de carrera. Estoy dedicado 100% a mi trabajo en el hospital, pero me vi obligado a dar la cara porque me pusieron al pizarrón», expresó Pozo, refiriéndose a su actual labor como kinesiólogo en el hospital local.

Alcalde Córdova critica a quienes ya “piensan en 2028”
El alcalde de Pichilemu, Roberto Córdova Carreño, profundizó este lunes en radio Entreolas sobre la grave situación presupuestaria y recordó que el presupuesto vigente fue aprobado por la administración anterior y que se proyectaron gastos para 2024 sobre la base de recursos ya gastados en años previos, lo que calificó como una “irresponsabilidad”. Según detalló, las reducciones afectarán principalmente el trabajo comunitario, talleres culturales y deportivos, ayudas sociales y subvenciones a organizaciones, aunque aclaró que se cumplirán todos los compromisos previamente aprobados, como los aportes a bomberos, la Asociación de Fútbol Rural y el hogar de ancianos.
En un tono crítico, el alcalde lamentó que existan actores que, en vez de centrarse en buscar soluciones, estén “tergiversando” la información con fines políticos. “Sé que ya están apareciendo voces de que de ahora en adelante uno empieza a tergiversar la información, pero eso es para embolinarle la perdiz a la gente”, dijo, apuntando directamente a sectores que, en su opinión, ya están pensando en las elecciones municipales de 2028.
“Hay algunos que ya están pensando en la elección del año 2028 y llevamos seis meses recién de esta. Celebro que la gente piense en el futuro, pero igual hay que hacerlo con los pies en la tierra”, subrayó, agregando que ese “pensamiento demasiado futurista” terminó perjudicando los intereses municipales y desajustando las finanzas.
El alcalde insistió en que, aunque se analizarán las responsabilidades más adelante, el objetivo inmediato es asegurar la continuidad de los servicios básicos y el pago de sueldos. Llamó a la comunidad a la tranquilidad y a la comprensión, asegurando que se mantendrá la transparencia en todo el proceso. Finalmente, reiteró que el municipio trabajará con cada dirección y con el concejo municipal para definir las áreas donde se harán ajustes, y sostuvo que la prioridad será no afectar la entrega de servicios esenciales a la comunidad.
La situación ha abierto un intenso debate público, con opiniones divididas en redes sociales y en la comunidad. Más allá de las cifras y los recortes, la controversia ha evidenciado fracturas políticas profundas y ha encendido el ambiente preelectoral en la comuna costera, a más de tres años de las próximas elecciones municipales.







