Una de las más relevantes máximas políticas, son decir la verdad, ser honrado, cuidar tanto lo que se comunique como las decisiones tomadas y procurar beneficiar por sobre perjudicar al pueblo que se representa. El gobierno de José Antonio Kast pareciera olvidar por momentos algo tan básico, aunque no sería de extrañar que así lo fuera, si no fue capaz de diferenciar una metáfora de una hipérbole.
Semejantes figuras retóricas, se traen a colación a propósito de una de las insignes propuestas de quienes actualmente comandan nuestro país: Expulsión de 300.000 migrantes irregulares el primer día de gobierno, para la cual incluso efectuaban una cuenta regresiva cada vez que podían. Hace tan solo unos días, Kast señaló que aquello era una metáfora -entendida como la designación de una cosa con el nombre de otra, tras establecer una comparación no expresa entre ellas-, para días después corregirlo indicando que se trataba de una hipérbole -consistente en ofrecer una visión desproporcionada de una realidad, amplificándola o disminuyéndola-. Si bien es esta última la figura correcta, lo sucedido deja en evidencia que parte del “discurso fuerte” en campaña, se trataba de meros juegos literarios para lograr réditos electorales.
Algo similar pasó con la frase que emergió desde un comunicado del Ministerio Secretaría General de Gobierno (Segegob) que lideraba Mara Sedini, al referirse a estar en un “Estado en quiebra”, sin medir el shock social e impacto mediático ocasionado, cuando en realidad solo se refería a un país con una mala economía, mas no en quiebra como se quería instaurar. Si releemos la definición de las 2 figuras retóricas aludidas, nuevamente estamos frente a una hipérbole, con el ánimo de causar un fuerte impacto en la sociedad.
Otra falta a la verdad que los últimos días sale a la luz, fue el hecho de que en el gobierno anterior no existía un plan de seguridad apto, motivo por el cual habría uno nuevo efectuado con mayor dureza y prolijidad por parte de la cartera correspondiente, empero, fue el propio ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, quien afirmó que la política de seguridad pública de Boric es suficiente, utilizando esa por sobre una -a todas luces- inexistente propuesta de su sector.
Dejando de lado los errores en el lenguaje, contradicciones y utilización de figuras retóricas para comunicar a la sociedad, también el presente gobierno se ha caracterizado por proponer “apretarse el cinturón”. Parece lógica tal propuesta, en atención a que, sin ir más lejos, una reciente auditoría del Estado detectó riesgo fiscal de US$9.200 millones (nueve mil doscientos millones de dólares) causados por el período de Boric, gracias a postergación de pagos para que recayesen en el presente gobierno y aspectos como tratos directos. Si bien es comprensible esta sugerencia de ajuste en la economía nacional para disminuir el gasto, especialmente cuando existen datos concretos, esto jamás debiese ir en desmedro de derechos sociales o disminución en la calidad de servicios públicos como, por ejemplo, lo que ocurrirá con el recorte presupuestario en salud.
El Ministerio de Salud y, en suma, la atención de salud pública en general, sufrirá un recorte presupuestario superior a los 400 mil millones de pesos (cerca de 460 millones de dólares), estimándose que el ajuste afectará a 80 hospitales de alta y mediana complejidad y, en el caso de la Atención de Salud Primaria (APS), la rebaja corresponde a 1.651 millones menos en el fondo de farmacia; 3.947 millones de pesos para el programa de universalización de la APS, y 11.187 millones menos de apoyo a la gestión local. Asimismo, Fonasa sufrirá recortes superiores a los 259 mil millones. Si lo anunciado se extrapola con las prioridades ciudadanas recogidas por la última encuesta Criteria, va en directo atentado de ellas y la sociedad en su conjunto, pues en segundo puesto de preferencias se encuentra el mejorar la salud pública y acortar las listas de espera.
Nuestro país vive tiempos convulsos de fuego cruzado, donde por una parte se cuestionan los errores comunicacionales y uso de figuras retóricas para causar emociones y sentires en la ciudadanía, pues pretenden exagerar una realidad para obtener rédito electoral, así como también se aprecian contradicciones, especialmente en materia de seguridad donde se empleará el plan del gobierno anterior; en la otra vereda, sale a la luz el riesgo fiscal heredado por Boric, que alcanza los 9.200 millones de dólares; y, finalmente, un último flanco dice relación con el millonario recorte al Ministerio de Salud que, sin duda alguna, afectará directamente a todos los usuarios del sistema de salud pública. Por tanto, en son de nuestra agitada realidad, es menester prestar atención, informarse y, sobre todo, tener pensamiento crítico, manifestándolo sin temor al qué dirán, pues un ser humano realmente vivo, es aquel ser pensante y vociferante, sin dejarse engañar ni manipular.
Javier Osorio O.
Exvicepresidente Interno Federación de Estudiantes USS, sede Santiago.
Egresado de Derecho UAH.








