Con una jornada de juegos, premiaciones y momentos de alegría, concluyó el Comedor Solidario para la Niñez desarrollado durante las vacaciones de invierno en la Iglesia de Nancagua, iniciativa que permitió entregar alrededor de 150 almuerzos diarios a niños y niñas de la comuna.
El proyecto fue posible gracias al trabajo colaborativo de distintas organizaciones sociales, voluntarios y vecinos que se sumaron para preparar diariamente los almuerzos, demostrando el compromiso de la comunidad con quienes más lo necesitaban. Durante las dos semanas de funcionamiento, además de recibir alimentación, los menores participaron en diversas actividades recreativas, entre ellas un concurso de dibujo, cuyos participantes fueron premiados en la ceremonia de clausura.
En la actividad de cierre también se entregaron reconocimientos especiales al diácono Pablo, por su permanente espíritu de servicio y el apoyo brindado por la Iglesia a esta iniciativa, y a Mercedes Rojas, quien impulsó el proyecto junto al padre José Luis Álvarez, haciendo posible la puesta en marcha del comedor solidario.
Los organizadores agradecieron el compromiso de los numerosos voluntarios que colaboraron durante las vacaciones de invierno y destacaron la alegría de los niños y niñas que participaron de la iniciativa. Asimismo, valoraron la respuesta de toda la comunidad de Nancagua, señalando que esta experiencia demuestra que, cuando existe un objetivo común basado en la solidaridad, es posible trabajar unidos para entregar apoyo y esperanza a quienes más lo necesitan.








