
El Presidente de la República José Antonio Kast entregó este 1 de junio su primer mensaje a la Nación desde el Congreso Nacional. A 82 días de haber asumido el poder, y en un contexto político desafiante en el que aterriza con poco más de un 30% de aprobación ciudadana, el Mandatario estructuró su discurso en torno a la superación de una «crisis acumulada».
El jefe de Estado fue enfático en señalar que el país se encuentra en una situación crítica, definiéndola como una emergencia de seguridad, una emergencia económica y una emergencia social. No obstante, el tono buscó infundir optimismo, acuñando la frase que marcó la jornada al asegurar que la emergencia no es el lugar donde Chile se queda, sino el lugar desde donde Chile se levanta.
En materia de seguridad y orden público, el Presidente anunció una guerra total al crimen organizado. Reconoció que los chilenos están cansados de discursos y promesas vacías, asegurando que la inseguridad, por mucho tiempo, nos ha robado la libertad.
Para combatir esto, detalló la implementación del Plan de Intervención Barrial Intensivo, que se desplegará en 50 barrios críticos combinando copamiento policial dirigido y patrullaje preventivo. Asimismo, anunció la creación de siete Fuerzas de Tarea lideradas por el Ministerio de Seguridad Pública para golpear amenazas precisas como el secuestro, el sicariato, el ciberdelito y la violencia en la Macrozona Sur. Sobre esta última región, Kast aseguró que La Araucanía no será más refugio de terroristas ni de prófugos de la justicia, anunciando a su vez una reforma a la Ley Indígena para permitir a las comunidades arrendar e hipotecar sus tierras.
Adicionalmente, ingresará un proyecto para crear un Registro de Vándalos e Incivilidades que castigará conductas como atentados contra carabineros, daños a monumentos o venta ilegal de alcohol, lo que conllevará la pérdida de beneficios sociales como la gratuidad educativa o los subsidios. Todo esto se complementará con un plan de infraestructura para añadir más de 20 mil nuevas plazas carcelarias hasta 2030, en lo que definió como la mayor modernización del sistema penitenciario en más de 30 años.
En el plano económico, el diagnóstico fue severo frente a la emergencia fiscal y el estancamiento. El Presidente señaló que encontraron cuentas públicas desordenadas y apuntó a la administración anterior por gastar sistemáticamente más de lo que tiene. Para enfrentar el estancamiento y un desempleo que describió como la herencia que más duele, el gobierno estableció la meta de volver a crecer al 4% y recuperar al menos 300 mil empleos, reduciendo la desocupación al 6%.
Citando al expresidente Jorge Alessandri, el Mandatario afirmó que sin una economía próspera, resultará vana la más avanzada legislación social. Además, defendió la impopular alza en los combustibles, argumentando que fue la decisión correcta para enfrentar las incertidumbres futuras y la crisis fiscal. Para paliar los efectos en los más vulnerables, anunció la entrega de $30.000 por niño, de entre 0 y 13 años, para las familias del 80% más vulnerable del Registro Social de Hogares.
En el eje social, el gobierno destacó los avances del Plan Oncológico de 90 días, el cual logró contactar al 99% de las personas en listas de espera oncológica. En educación, se anunció una estrategia nacional de alfabetización denominada «Chile Aprende y Avanza» y un nuevo sistema de postulación escolar que ponderará el mérito de los alumnos y el derecho de los padres a elegir el proyecto educativo.
El combate a la corrupción estatal también tuvo un espacio protagónico, revelando los preocupantes resultados iniciales del Plan de Inspección Total aplicado a más de 500 servicios públicos. Según el Presidente, se hallaron más de 3 mil millones de dólares pendientes de pagos muy por encima de lo habitual, destacando graves irregularidades en la JUNAEB, con pagos por raciones escolares que nunca fueron entregadas.
Respecto al impacto regional y posibles anuncios para la zona central, las referencias fueron bastante acotadas. El Presidente Kast hizo una mención directa a la Región de O’Higgins al relatar su despliegue territorial, afirmando que un mandatario no puede encerrarse en cuatro paredes y destacando que, a través de diálogos ciudadanos, el gobierno ya ha conversado con los vecinos de Coltauco. El discurso no incluyó anuncios ni menciones explícitas a las provincias de Colchagua o Cardenal Caro. Las menciones a la reconstrucción por catástrofes se centraron en Valparaíso, Ñuble y Biobío, mientras que el ámbito minero y de seguridad fronteriza puso el foco principal en las macrozonas norte y sur.
Concluyendo su alocución, el Presidente Kast instó a la oposición y a todas las fuerzas políticas del parlamento a encontrar acuerdos. Enfatizó que no les pide que piensen igual que el Gobierno y que la crítica es legítima, solicitando sin embargo que, en las grandes causas del país, se mantenga la unidad en lo esencial sin perderse en debates superficiales.








