50 años de la VI Región: una región nacida desde Colchagua

El 1º de enero la Región del Libertador General Bernardo O’Higgins cumplió cincuenta años desde su implementación en 1976, en el marco del proceso de regionalización del país. Pero para entender el origen de nuestra región no basta con mirar ese hito: es necesario recordar que su base territorial e histórica se construyó desde la antigua Provincia de Colchagua, cuya capital fue San Fernando.

Antes de la regionalización, Colchagua no era solo una división administrativa. Era un espacio con identidad política, económica y social propia, articulado desde San Fernando, con una fuerte vocación agrícola, una activa red ferroviaria hasta Pichilemu y una estrecha relación entre el mundo urbano y rural. No es casual que, al momento de diseñarse la nueva región, Colchagua aportara gran parte de su estructura territorial y de su identidad histórica.

Sin embargo, con la creación de la VI Región y la instalación de la capital regional en Rancagua, ese protagonismo de la tierra huasa por excelencia se fue perdiendo, absorbida por su cercanía con Santiago. El edificio de la intendencia de Colchagua hoy abandonado en la Plaza de Armas de San Fernando es un testigo del olvido, la desidia. Dirigir los destinos del territorio desde Rancagua consolidó un modelo donde el poder y las decisiones se concentraron en un solo eje territorial.

En 2015 se creó por ley la Universidad Estatal de O’Higgins, donde tras una lucha que tomó 4 años a la ONG USextaSur junto a 20 alcaldes, se logró convencer a la rectoría de instalar un campus en Colchagua, precisamente en San Fernando y no solo en Rancagua como lo determinaba originalmente la universidad. Ergo, existe una deuda: Pichilemu y Cardenal Caro.

A cincuenta años la VI Región, ésta muestra avances innegables, pero también profundas asimetrías internas. Cachapoal concentra servicios, inversión pública y capacidad de decisión; Colchagua mantiene un enorme potencial productivo, cultural y turístico que muchas veces no se traduce en desarrollo estratégico; y Cardenal Caro continúa enfrentando aislamiento y brechas de conectividad que condicionan su crecimiento.

El desafío es claro: avanzar hacia una región integrada, donde ninguna provincia se sienta invitada de piedra. Sólo la distribución equitativa de los recursos públicos en las tres provincias permitirá avanzar y hacer nuestro propio camino al desarrollo; uno más justo y equilibrado para los próximos cincuenta años.

Mauricio Donoso Pavez
Director ejecutivo Pro Ciudadano. Ex CORE de O’Higgins. Expresidente USextaSur.

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