Nuestra posición de cara a la elección del 19 de diciembre

Nuestro medio está comprometido con la defensa de nuestra democracia y con los cambios que nuestro país necesita, clamados a gritos por esa ciudadanía que acudió a las urnas el 25 de octubre de 2020.

La primera mayoría relativa alcanzada por la opción de la extrema derecha, que propugna medidas antidemocráticas, represivas y por sobre todo regresivas, no puede sorprender a nadie. Esa candidatura ha realizado una fuerte campaña mediática, especialmente en sectores rurales donde las necesidades imperantes que nuestro país tiene, quizás no son tan evidentes.

El programa de Gobierno de la ultraderecha, como dijimos ayer en nuestra editorial, es un insulto a la inteligencia de cualquier chileno bien nacido y busca retrotraernos a la época más triste de nuestra historia, abogando hasta por la persecución de personas por sus pensamientos. El extremista es un antichilenos y sus propuestas no buscan, ni en lo más mínimo, beneficiar al ciudadano de a pie, hacer su vida más fácil, todo lo contrario.

El clamor de los millones de ciudadanos que salieron a las calles desde octubre de 2019, y desde 1990 en distintos movimientos sociales, no puede ser acallado por el miedo, la mentira y la infamia de un extremista que de patriota no tiene nada.

Nuestro medio, que es totalmente autofinanciado y es completamente independiente, hace un llamado a la ciudadanía de las provincias de Colchagua y Cardenal Caro a adherirse al candidato Gabriel Boric Font, entregamos nuestro pleno e incondicional respaldo a su programa de Gobierno y nos ponemos a disposición de los comandos territoriales para la difusión gratuita de sus materiales para lograr su victoria el próximo 19 de diciembre.

Lo antedicho es consecuente con nuestra declaración de principios del 6 de octubre de 2014 en que señalamos: «Este medio cree firmemente en el valor de la libertad de expresión y del acceso a la información como un bien público que debe ser preservado». La alternativa de la ultraderecha es una real amenaza no solo a aquellos derechos tan fundamentales: amenaza directamente la democracia y nuestra institucionalidad, que tanto tiempo nos ha costado construir.