Apagamos ocho velitas

Este viernes 30 de abril se cumplen ocho años desde el inicio de nuestra jornada periodística. Han sido ocho años llevando el acontecer local y regional a nuestras audiencias digitales, desde Pichilemu y la región de Colchagua para todo el mundo. ¡Hasta en Corea del Norte nos han leído alguna vez!

Partimos en aquel 2013, primero con la idea de recopilar fuentes históricas y culturales relacionados a Pichilemu. De hecho, nuestra primera denominación fue Memoria Pichilemina, después simplemente Memoria. En octubre de 2014 nos transformamos en un diario, tomando el nombre El Marino, buscando no solo ser una alternativa a los medios existentes en la zona, sino que también generar una nueva propuesta, con nuevas visiones y nuevos sueños para nuestra querida tierra.

Desde esta tribuna hemos impulsado campañas como aquella inolvidable de 2014, «No más puntillazos». Hemos informado sobre momentos de tristeza y amargura como el gran incendio de 2017. Y con justas razones, aunque no guste a algunos, hemos también apuntado con el dedo a quienes engañan diariamente al pueblo con sus triquiñuelas. ¿Por qué? Porque la labor de un medio no solo es de informar, sino que también la de interpelar. No estamos dispuestos a hacer relaciones públicas: por eso no nos abanderamos ni nos abanderaremos por nadie.

Si hay algo de lo que nos podemos enorgullecer es de nuestra independencia. No le debemos nada a nadie. No tenemos compromisos con nadie, ni los tendremos. Por eso no tenemos miedo, y por eso saben que no nos callarán. Las pequeñeces e injurias bajas de que hemos sido objeto no nos amedrentan ni en lo más mínimo. Por el contrario, nos sentimos con más fuerza y con más vigor para seguir en nuestras labores.

No ha sido fácil. No han sido años fáciles. En lo económico siempre hemos tambaleado porque no recibimos publicidad (no porque no queramos, claro está). A pesar de ello no podemos ser desagradecidos. Nuestro medio ha recibido la confianza de instituciones y empresas como Google, que el año pasado nos hizo acreedores de un fuerte incentivo monetario, permitiéndonos seguir a flote en tiempos de tantas dificultades. Además, durante cuatro años publicamos varios libros relacionados a la historia local, cumpliendo con nuestros objetivos iniciales de ser un aporte a la cultura colchagüina y cardenalina. ¿Cómo no sentirnos orgullosos de nuestro trabajo?

Estamos muy contentos por seguir avanzando en la senda que nos planteamos, manteniéndose ella inalterable: somos una voz libre, totalmente independiente, sin presiones de ningún tipo, con la camiseta puesta por las provincias de Colchagua y Cardenal Caro. La razón es muy simple: se nos ha postergado constantemente, somos residentes de territorios tan vilipendiados por el siempre centralista Estado y especialmente desde la mal llamada regionalización, que lo único que consiguió fue agravar más nuestros problemas locales.

¡Se nos ha tratado tan mal y tan callados que hemos estado tantos años! Por eso abrazamos fuertemente la causa por la creación de una nueva región, que restaure la antigua de Colchagua, por su historia, por su cultura, identidad, pero por sobre todo, por su permanente atraso. Para Rancagua todo, para nosotros las migajas, ¡no más!

No podemos terminar esta editorial sin antes manifestar nuestro agradecimiento, reconocimiento y gratitud a la labor de Mario Grez Lorca (Q.E.P.D.), quien dirigió este periódico digital entre los años 2016 y 2019 y nuevamente en 2020. Nuestro exdirector defendió con gran entusiasmo los ideales de este medio de comunicación y su labor a su mando no podríamos olvidarla, mucho menos dejar de reconocerla.

Posdata: Algunos se preguntarán, ¿por qué el eslogan «Informar es educar»? Se trata de un calco del usado por el antiguo periódico de San Antonio, Orientación. Este, a su vez, estaba inspirado en el eslogan del gobierno del presidente radical Pedro Aguirre Cerda, «Gobernar es educar».