Salvemos el mirador Rapa Nui

El Rapa Nui de Pichilemu
El mirador que hoy conocemos como el Rapa Nui se encuentra ubicado a metros del Océano Pacífico en el sector Infiernillo de la comuna de Pichilemu, en la última cuadra de la Avenida Costanera y al final de la Avenida Millaco. Fue originalmente construido para albergar lo que hoy llamaríamos una discoteca, pero que en ese entonces era una especie de quinta de recreo, donde se presentaban shows revisteriles de baile y orquestas en vivo que interpretaban las cumbias, salsas, jazz, boleros, tangos, rock and rolles y todos los ritmos de moda para la época. Funcionó desde finales de los años 60, alcanzando su máximo esplendor en la década del 70, para hacer bailar a toda una generación, que en verano se reunía para acortar las noches de la temporada estival. Las historias y anécdotas de nuestros abuelos no son pocas, y no carecen de la picardía e idiosincrasia propia de una época rica en sociabilidad.

El Rapa Nui como centro de eventos no perduró en el tiempo, pero sí su infraestructura base, una obra de arquitectura labrada en piedra laja y concreto que ha sabido resistir hasta nuestros días un par de terremotos, temporales de lluvia y viento, inundaciones, olas de calor y marejadas, pero que tiene sus días contados ante la depredación inmobiliaria y en general gracias a la alta plusvalía de Pichilemu y del sector Infiernillo, pero sobre todo de la alta cotización de lo que va quedando de “nuestro amenazado” borde costero.

Hoy el Rapa Nui es conocido por cualquiera que haya venido alguna vez a vacacionar a Pichilemu, como “el mirador del sector”, ¿y cómo no? Si desde la Calle Los Aromos hasta el término de la Avenida Costanera no existe otra manera de observar el mar, si no es por este mirador y si no fuera por el trabajo silencioso e incansable de la Junta de Vecinos de Infiernillo, sería mucho menos lo que se podría apreciar el océano, ya que “los inescrupulosos que todos conocemos” ya habían inscrito a su nombre parte del borde costero en el sector de la playa La Caletilla, o también conocida como Pico Pato.

Desde hace algún tiempo el Rapa Nui, con sus 905 metros cuadrados de superficie se encuentra a la venta y su precio es de 15.460 UF, algo más de 450 millones de pesos.

Hoy en meses de campañas electorales, promesas y un sinfín de personajes que aun ocupando cargos públicos en los últimos meses, se llenan la boca con que serán los defensores del borde costero y los accesos al mar, siendo que los únicos que han defendido estos, que paradójicamente son “bienes nacionales de uso público”, con leyes hechas entre gallos y medianoche, han sido la agrupación “Playas para todos O´Higgins”. Es el tiempo de pedir, ya que, ¿en pedir no hay engaño, no? Por tanto, desde esta humilde tribuna ciudadana solicitamos que al menos los candidatos, desde gobernadores hacia abajo, se comprometan con estudiar al menos que el mirador Rapa Nui sea un espacio público, como lo ha sido de facto estas últimas décadas. Sabemos que no son tiempos económicamente fáciles y que los recursos deben estar focalizados en los más necesitados, pero a su vez debe existir en nuestros representantes una mirada de futuro, sino, ¿qué legaremos a nuestras futuras generaciones? ¿Por dónde mirarán nuestros hijos al sol recostarse en el mar? #salvemoselrapa

PABLO CANALES