Reglamentar el espendio de consumos, restrinjiendo los permisos a la plaga de esplotadores que invade este pueblo. Ayer vimos pedir diez pesos por un pescado que escasamente pesaria dos kilos; sesenta centavos por un racimo de uva verde; veinte centavos por un durazno; dos pesos por un melon de mala clase, i cuatro pesos por una docena de herizos chicos. Si eso no se llama esplotar, llámesele como les plazca.
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