Dos mil días de Córdova: en entrevista con “El Marino”, alcalde de Pichilemu realiza balance de su gestión

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El alcalde de Pichilemu, Roberto Córdova Carreño (PS), conversa con “El Marino” en su oficina.

Había tenido un día agitado, repleto de reuniones y otras actividades. No obstante, nos recibió gustoso en su oficina el alcalde de Pichilemu, Roberto Córdova Carreño, quien el 18 de septiembre pasado cumplió exactamente dos mil días al frente del municipio local. En entrevista exclusiva con “El Marino”, Córdova nos entrega detalles íntimos sobre su persona, sus días como obrero, concejal, y alcalde, realizando un balance de su gestión, a cinco años de asumir el cargo definitivamente.

“Primero que nada saludar, darle la bienvenida a la red al diario “El Marino”, que después de 97 años nuevamente se hace presente, no solamente en nuestra comuna, sino que ahora para todo el país aprovechando la web. Así que estamos súper contentos y confiados de que Diego Grez, su representante, hará un gran trabajo de comunicación, de difusión, también de promoción de nuestro balneario a través de este diario que viene a complementar toda esta gran cantidad de información que circula a través de las redes sociales, en esta oportunidad de una manera ordenada, sintetizada, y coherente a lo que es el pensamiento de Diego para transmitir cada uno de sus conocimientos, cada uno de los aprendizajes que el tiene de nuestra comuna, y también complementado con el resto de la información que el pueda reunir a modo de poder informar seriamente a través de diario “El Marino” a todos sus seguidores.”

– Le agradecemos, señor Alcalde, por sus palabras de aliento; esperamos cumplir con las expectativas. Cuéntenos un poco sobre usted, dónde realizó sus estudios, y en qué lugares desempeñó funciones antes de ingresar al Concejo en el 2000.
“Yo soy un pichilemino más, hijo de una familia numerosa, somos doce hermanos, donde mi papá era obrero, mi mamá dueña de casa, por lo tanto era una condición bastante dificultosa para criar a doce hijos, donde el ingreso era de una persona.

Córdova fue vendedor de helados entre 1978 y 1983.
Córdova fue vendedor de helados entre 1978 y 1983.

Al igual que muchos pichileminos debí trabajar en distintas actividades, desde niño. Es súper típico que en Pichilemu hayan vendedores de playa, yo fui vendedor de helados cinco o seis años en la playa principal. Trabajé en los juegos, también, como muchos cabros de acá.”

– Una historia de esfuerzo…
“Sí, por supuesto. Estudié en la Escuela de Pueblo de Viudas, que fue donde nosotros nacimos y nos criamos los primeros años. Posteriormente en la Escuela Digna Camilo. También en el Liceo Agustín Ross, del que salí en el año 1982. No fui a la universidad, y me tocó el servicio militar en 1984; estuve en Puerto Natales año y medio, volví en 1986, en plena dictadura.

Trabajé posteriormente como obrero en distintas actividades, fui a trabajar a Antofagasta, a la minera Escondida por dos años. Volví a Pichilemu, e ingresé a labores administrativas en la municipalidad. Posteriormente entré al FOSIS, y en el 2000 fui electo concejal por la comuna. Justamente en el año 2001 ingresé a estudiar gestión pública en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, terminando en el año 2005.

He sido concejal en tres oportunidades; gran parte del tercer período lo desarrollé como alcalde, por las cuestiones que toda la comunidad conoce. En el año 2012 me transformé en alcalde elegido por votación popular.

Soy casado, tengo cuatro hijos. Como tantos pichileminos, yo tengo un tremendo cariño y amor por la comuna. He querido demostrarlo, más que decirlo, con trabajo, con entrega, con compromiso, con cosas que la gente pueda palpar.”

– ¿Cuándo usted decide dedicarse de lleno en la política, y cómo logró posicionarse en el mapa político local?
“La verdad es que nunca pensé que iba a estar tan de lleno dedicado a la cosa pública, en la política. Más bien las cosas se dieron así. Siempre me gustó la política, de joven. Como todos los jóvenes que nos desarrollamos en dictadura, nuestra aspiración era tener democracia –sin tener claro para qué nos iba a servir, pero queríamos tener democracia, queríamos que las autoridades se eligieran.

En ese marco desarrollé algunas cuestiones que me hicieron más notorio, quizás, dentro de los líderes locales, que fue permitiendo que mi nombre se visualizara más que el resto. Pero así como yo, participó un gran número de chiquillos –de esa época, ahora todos cercanos a los cincuenta años–, por lo cual no tengo muy claro en qué momento decidí participar de lleno en política, más bien creo que las cosas se dieron, y estamos súper orgullosos de que se hayan dado de esa manera.

Creo que el trabajo que realizamos a nivel social y a nivel político a nivel local ha permitido que a uno lo encuadren como una persona que está muy vinculada en el quehacer político. La verdad es que estamos en la función política pública, y que está directamente relacionada con lo político.”

Inauguración de una remodelada Plaza Prat, en noviembre de 2011.
Inauguración de una remodelada Plaza Prat, en noviembre de 2011.

– ¿Cómo reacciona usted cuando fue electo por primera vez y obtuvo la primera mayoría dentro de los candidatos electos como concejales?
“Súper contento porque habían alrededor de 26 candidatos, entonces, sacar la primera mayoría con personas que ya llevaban un tiempo en la actividad, que eran concejales…

Yo fui candidato en mi primera elección con muy pocos recursos, más con discurso que con recurso. Con un grupo de amigos, que se unió a mi persona y que fuimos capaces de plantear una candidatura, recuerdo haber expuesto varios temas que eran interesantes en ése momento, por lo tanto creo que nuestra propuesta fue bien valorada.

Por otra parte, yo había sido conocido a nivel local por haber trabajado en el departamento social de la municipalidad, haber estado a cargo del programa de mejoramiento de barrios, que tiene que ver con el alcantarillado de los sectores Reina del Mar, Los Jardines, El Bajo y parte del centro. Además, varias localidades del sector rural me conocían súper bien porque yo había sido funcionario del FOSIS, y otros me habían conocido antes, porque en alguna oportunidad antes de ingresar al municipio, yo fui a trabajar como recolector de manzanas en Olivar, con un grupo de obreros del sector de Barrancas, La Villa, La Plaza, La Palmilla, por lo tanto conocía a toda esa gente de ahí, y varios de ellos votaron por mí porque me conocían como obrero. Entonces, les pareció interesante que un obrero pudiera participar en el concejo. Yo en ese momento ya había dejado de trabajar con mis manos, estaba en el sector administrativo, tanto en el FOSIS como en la municipalidad, pero ellos me apoyaron porque me conocían en un ámbito distinto.

Fue una elección que me dio una tremenda alegría, y también para la familia, porque como dije somos doce hermanos, una familia muy pobre, y que de alguna manera, que apareciéramos siendo electos para ser parte de un grupo que toma decisiones por la comuna, varios se sintieron orgullosos de que uno de esos doce pudiera integrar el Concejo Municipal, y más aún por el Partido Socialista que es un partido al que le tenemos mucho cariño.”

Entrega de subvención a la Unión Comunal de Adultos Mayores, 2012.
Entrega de subvención a la Unión Comunal de Adultos Mayores, 2012.

– ¿Cómo evalúa su trabajo como concejal entre el 2000 y 2008, y qué logro le enorgullece más de ese período?
“Yo creo que cuestiones así, tangibles, la comunicación con la comunidad que mantuve en ese tiempo fue muy buena, fue súper importante. Y lo otro es que siempre traté de estar en las actividades, siempre traté de estar presente. Ser electo concejal con la primera mayoría no es tan difícil; que te elijan por segunda, tercera vez concejal, es más difícil. Por lo tanto, lo que hace Aldo Polanco de ser seis veces electo concejal es espectacular; porque uno puede ser un candidato novedoso en su primera incursión en política, pero si no es capaz de mantener los simpatizantes, el voto cautivo, te vas a perder a la segunda. Y han ocurrido muchos casos, que han sido candidatos muy potentes en la primera elección, y en la segunda han obtenido votaciones mínimas. Eso es porque se han quedado sólo con una propuesta, que les dio fruto para la primera vez, y no para la segunda.

Es bueno consolidar las cosas. Creo que no porque uno obtuvo una tremenda votación la primera vez, la siguiente tiene que ser candidato a alcalde. Tanto uno como persona, el candidato tiene que madurar, y el voto tiene que ser sólido, tener la certeza que el candidato valdrá la pena y no votar por curiosidad por él. Mi impresión es que es más importante que te reelijan con buena cantidad de votos, a que te elijan con la primera mayoría, porque por primera vez pueden ocurrir muchas cosas, pero que ocurran por segunda, tercera vez, ese es un gran logro.”

– De hecho usted obtuvo primera mayoría en todas las elecciones, salvo en la segunda que participó, en 2004.
“En esa votación la obtuvo Marcelo Cabrera, que sacó tremenda votación, hizo una muy buena campaña. En la siguiente, de 2008, volví a ser primera mayoría, aunque con menos votos, pero más candidatos.”

Junto al párroco Pablo Donoso y Donoso en la Cabalgata de San Andrés, desde Espinillo a Ciruelos, en 2011.
Junto al párroco Pablo Donoso y Donoso en la Cabalgata de San Andrés, desde Espinillo a Ciruelos, en 2011.

– Durante la época oscura para el municipio, ¿cual fue el ambiente vivido en el concejo? ¿Cómo lo vivió usted y cómo considera los abusos cometidos por las autoridades de entonces, y que fueron condenados por sus delitos?
“Yo siento que en ese tiempo era un grupo de bandidos el concejo. Lo digo en términos genéricos. No quiero presentarme como una blanca paloma dentro del grupo, porque yo creo que también cometí muchos errores, desde el punto de vista de lo que uno plantea, dice o hace. Pero creo que hay errores y horrores, y un grupo de personas se quisieron pasar de listos con las platas públicas, con el manejo hacia la comunidad, con frescura, y creo que en buena hora ocurrió lo que tenía ocurrir.

Pichilemu tocó fondo en ese minuto, y eso nos va a servir de experiencia en el futuro. Nos ha servido en estos dos períodos en los que hemos tenido tranquilidad con todos los integrantes de los concejos. Fue una dura enseñanza, fue un duro episodio, porque no sólo fueron condenados los alcaldes, los concejales, sino que también fue condenada la comunidad. Porque parte de la comunidad pasó muchas vergüenzas cuando salían de la comuna, hay innumerables anécdotas e historias de lo que la gente les decían al señalar ser pichileminos, y que tenían que ir a la municipalidad a hacer tal o cual trámite. Los grupos de adultos mayores pueden contar muchas historias de lo que ellos vivieron, así como también otros particulares.

Por lo tanto creo que es una época negra para la comuna lo que se vivió entre el 2000 y el 2008, pero eso ya es parte de la historia y ojalá nos sirva de enseñanza para que esos hechos no se vuelvan a repetir.”

Ya investido como alcalde, inauguró en 2009 y 2010 el Centro Cultural Agustín Ross. En la segunda foto, junto a la Presidenta Michelle Bachelet.
Ya investido como alcalde, inauguró en 2009 y 2010 el Centro Cultural Agustín Ross. En la segunda foto, junto a la Presidenta Michelle Bachelet.

– Usted se convirtió en alcalde en diciembre de 2008 hasta mayo de 2009, y luego permanentemente desde septiembre del mismo año. ¿Fue fácil tomar las riendas de una institución desprestigiada y vilipendiada por la comunidad? ¿Cómo siguió adelante en momentos difíciles?
“Cuando uno está arriba del macho tiene que afirmarse. Tuve la oportunidad para hacerle ver a los concejales que me eligieron que yo no quería ser alcalde; yo quería ser alcalde, por lo tanto tuve que aguantarme todo lo que vino. En ese marco, decir que los primeros años fueron súper complicados, sobre todo el primero, por un tema de credibilidad ante la comunidad. Yo fui a una actividad pública donde saludé a una monjita, y la monjita en vez de saludarme me preguntó que cuánto tiempo iba a durar yo. Un empresario local, que recuerdo muy bien la anécdota, el día antes de la elección, me dijo: “a otro que se le hizo así porque lo van a elegir de alcalde”. Eso claramente daba muestra del ambiente y de lo que la gente creía.

Todos creían que al que eligieran alcalde lo iban a meter preso, por cualquier motivo, porque había robado, porque había mentido, porque había coimeado… por lo tanto, la gente creía que todos éramos un grupo de ladrones, de coimeros, un grupo de gente que no tenía ningún interés de trabajar por la comuna, sino que el único interés que nos convocaba era aprovechar la oportunidad de arreglarnos económicamente. Entonces, claramente había un clima de desconfianza brutal hacia nosotros, y creo que de alguna manera, con justa razón, por todo lo ocurrido.

Lo otro difícil que vivimos en el municipio, días de bastante amargura, fue el nivel de deudas que teníamos. Nosotros, en los primeros años en la municipalidad con los jefes de departamento, funcionarios, permanentemente estábamos recibiendo representantes de los acreedores para cobrarnos, y teníamos que ver qué dejábamos de pagar para pagarle a otro, o de qué manera íbamos creando las condiciones para darles a todos un poquito. Eso era enfermante, era traumático para el sistema, no dejaba avanzar, no dejaba hacer compromiso, no podíamos responder a las organizaciones comunitarias, otorgar subvenciones. Teníamos una deuda eléctrica que alcanzó a llegar a los 600 millones de pesos. Cuestiones que eran muy difíciles de manejar. Pero bueno, gracias a Dios eso ya es parte del pasado y estamos muy entusiasmados en que, en el futuro, la municipalidad de Pichilemu, en la medida que mantengamos la responsabilidad, la honestidad y el buen manejo del municipio, no debería repetirse.”

– Usted obtuvo la mayor votación para un alcalde desde el retorno a la democracia, validándolo en el cargo que ocupaba desde 2009, ¿cómo consideró usted esos resultados? ¿Fueron un reconocimiento a su gestión?
“Junto con dar a conocer lo que se vivió los primeros años cuando estuve de alcalde, también fue la oportunidad para que la gente recobrara confianzas. A mí me da la impresión de que, con todos los problemas que tuvimos, en los primeros tres años logramos normalizar la relación con la comunidad. Recobraron la confianza en el municipio, y la elección refleja un poco eso: la confianza en uno de sus líderes, y me premian con esa votación histórica, que obviamente a uno lo hace sentir muy contento, orgulloso, pero además lo compromete para trabajar más y mejor. Porque uno ya no tiene que rendirle cuentas a ese porcentaje que me eligió concejal, sino que tengo que responderle a esa inmensa mayoría que votó por mí en octubre de 2012, entendiendo de que además hay que responderle a toda la comunidad que vive en Pichilemu.”

Visitando los sectores rurales tras el terremoto de 2010.
Visitando los sectores rurales tras el terremoto de 2010.

– Respecto a la reconstrucción de Pichilemu post-terremoto, ¿cómo evalúa la gestión del gobierno? ¿Ha sido satisfactoria o está al debe en algún punto?
“Hay algo que nos falta, es el único punto que no se ha hecho cargo el gobierno: la reubicación del hospital. Ya deberíamos tener algún diseño, algún terreno, donde instalar el nuevo hospital de la comuna. Estoy pensando en la nueva infraestructura, no en cómo debe estar dotado ese hospital. Desde el punto de vista del riesgo, a partir de la reconstrucción, nosotros debiéramos tener un nuevo proyecto para la reubicación de hospital. Cuestión que ya estamos viendo, en todo caso, pero necesitamos pronto tener el visto bueno del Consejo Regional en esta materia.

Lo otro que nos falta es responder a un comité de vivienda, Alto las Proteas, que fue engañado por una EGIS particular, donde participaba ahí como funcionario un actual concejal. Toda esa gente fue engañada por esa EGIS, y nosotros estamos colaborando con ellos y el SERVIU para darle solución a alrededor de 250 familias. Son las dos únicas cosas pendientes de reconstrucción.

El resto de la reconstrucción se dio, no rápido, pero en tiempos bastantes razonables. También tuvimos un par de acciones que fueron una oportunidad para la comuna: los proyectos de Costanera, Pinto, la reconstrucción del municipio. Estos se enmarcan de alguna u otra manera dentro de la reconstrucción; han sido una buena oportunidad para Pichilemu. Serán proyectos emblemáticos de nuestro período, que se transformarán en el patrimonio público que las futuras generaciones defenderán, no me cabe ninguna duda.”

Presentando el proyecto de construcción de la renovada Cancha ANFA, en el sector de la Avenida Cáhuil.
Presentando el proyecto de construcción de la renovada Cancha ANFA, en el sector de la Avenida Cáhuil.

– Dentro de las obras realizadas como alcalde, ¿cuales tienen mayor importancia para usted?
“La principal obra es la reconstrucción de las confianzas. Es fundamental. Los pueblos, para que surjan, tengan ideas claras para trabajar en el futuro. Deben tener confianza, validada, legitimada, entre las autoridades de turno y la comunidad representada a través de los dirigentes, la comunidad organizada.

Ahora desde el punto de vista físico, hay un par de obras que tendrán gran importancia para el futuro de Pichilemu. La avenida Cáhuil es una obra muy importante, por todo lo que significa para la gente de ese sector, la gente de Pueblo de Viudas y alrededores. La segunda cancha, el nuevo estadio ANFA, es una obra que será muy importante para la actividad deportiva, los jóvenes, nuestros niños, para los próximos años. Para qué decir el edificio municipal.

Hay hartas obras; todas tienen alguna importancia en la medida que las situamos en el contexto que están ejecutadas. La construcción de cerca de treinta kilómetros de vereda en la comuna es muy importante porque hemos tratado de poner en donde, hay calles sin pavimentar, claramente generando una condición más amigable para la gente que vive en esos barrios.”

Inspeccionando la instalación de veredas en calle Bernardo O'Higgins, sector El Llano, en 2011.
Inspeccionando la instalación de veredas en calle Bernardo O’Higgins, sector El Llano, en 2011.

– Ya abordando temas más contingentes, ¿cómo evalúa los resultados del Plan de Seguridad Pública en Fiestas Patrias, especialmente dirigido al sector de La Puntilla?
“Yo creo que fue bueno, pero no hay que engañarse. El público que tuvimos es un público distinto. Es menor al que tendremos en verano. Llegará mucho más gente que en septiembre. Viene un público mucho más transversal en verano, la gente que viene fines de semana largo es mucho más focalizada a un grupo socioeconómico determinado. En verano viene gente de todos los sectores, de todos los barrios y de todo estrato social, por lo tanto, las reacciones, los manejos, las conductas de esa gente es distinta.

Nosotros vamos a pedir desde ya, lo que hemos querido dar es una señal de cual debiera ser el comportamiento de las policías para el verano próximo. Queremos que lo mismo que ocurrió para Fiestas Patrias, ocurra en verano, en términos de prevención, principalmente en lo que concierne a los desórdenes públicos. Gracias a Dios no tenemos una alta tasa de delitos, pero sí tenemos una alta tasa de desórdenes públicos que genera muchos problemas a un importante grupo de vecinos en el sector de La Puntilla y la Costanera.”

El alcalde de Pichilemu en la reunión de seguridad pública ante las Fiestas Patrias pasadas. La autoridad espera contar con el apoyo de las policías en la próxima temporada veraniega.
El alcalde de Pichilemu en la reunión de seguridad pública ante las Fiestas Patrias pasadas. La autoridad espera contar con el apoyo de las policías en la próxima temporada veraniega.

– Respecto a la controversia del cheque de los 44 millones, ¿cuales son los costos políticos y administrativos que ha tenido este hecho? ¿Pudo haberse evitado?
“Yo no se si tendrá costos políticos, pero claramente, más allá de las responsabilidades administrativas que cada uno de los funcionarios tienen, que se ha hecho un sumario acogido por Contraloría en todas sus partes. Nosotros hemos hecho todo el trabajo que teníamos que hacer. Hemos puesto los antecedentes en conocimiento de la Fiscalía, del Tribunal local, de Contraloría. Hemos aplicado las sanciones administrativas que corresponden, cuestión que no había ocurrido nunca aquí en la municipalidad.

Es un tremendo error administrativo por parte de los funcionarios. Un tremendo error, es grave. Pero también debo decir que ninguno de ellos ha cometido delito; ellos no lo han hecho intencionadamente, se ha producido por el alto trabajo que tienen los funcionarios. Esta municipalidad, hoy día, maneja un presupuesto entre educación, salud y fondos municipales, de aproximadamente 11 mil millones de pesos; eso genera una tremenda carga laboral, que no ha sido reforzada con mayor personal, porque las platas municipales no han sido modificadas. Como estamos trabajando con una planta añeja, que tiene más de veinte años, que no tiene nada que ver con las demandas que tenía Pichilemu hace veinte años atrás, obviamente los funcionarios, por responder a los que prestan servicios, a las empresas que nos venden servicios, no revisaron la documentación como correspondía, por actuar mecánicamente.

Falló el sistema en definitiva, y yo me hago responsable del tema, desde el punto de vista político, porque yo soy el responsable de lo bueno y lo malo de lo que pase en el municipio. No sé si tendrá costos políticos, pero sí se que hemos actuado de manera honrada, honesta, de cara a la gente, y hemos dicho todo lo que correspondía de acuerdo a lo que nos establecen las normas administrativas que nos regulan a los municipios.”

En la reciente entrega de llaves de la Villa Bicentenario.
En la reciente entrega de llaves de la Villa Bicentenario.

– ¿Qué desafíos se ha planteado, tanto personalmente como en la alcaldía? ¿Está pensando repostularse al cargo en 2016?
“Yo espero ser candidato en la próxima elección, creo que estamos realizando una muy buena labor para el futuro de Pichilemu. Siento que tengo un respaldo mayoritario de la comunidad, que no solamente se ha materializado en el resultado de la elección de 2012, sino que uno lo siente cuando vamos a reuniones, cuando va a los sectores, cuando convocamos a actividades. Por lo tanto, voy a tratar de ejercer ese derecho que tengo a repostularme por segunda vez como alcalde, con el objeto de proyectar esta obra que estamos realizando en nuestra comuna, y que nadie puede desconocer. Creo, sin falsa modestia, sin falsa humildad, de que hemos ejecutado las obras más importantes de la comuna en mucho tiempo.

Tenemos pendiente el tema del alcantarillado, que me encantaría poder liderarlo, así como estamos liderando esta tremenda inversión que estamos realizando en Pichilemu. Creo que uno de nuestros desvelos son las redes de alcantarillado, el nuevo liceo para la comuna, nos encantaría que el Gobierno Regional junto a la Dirección de Salud trabajáramos prontamente el proyecto para el nuevo hospital. Estos son tres proyectos importantes, como tantas otras obras.

Ni los problemas se van a acabar, ni las soluciones se van a acabar para el paso de un alcalde, pero sí nos queremos hacer cargo de estas cuestiones que son muy importantes, y creemos que tenemos las condiciones, las capacidades, los equipos técnicos, profesionales, capaces de llevar adelante, primero la elaboración de las propuestas, el desarrollo de los proyectos, el trabajo con la comunidad, y segundo conseguir con los gobiernos de turno tener, tanto nosotros la convicción como los fundamentos para convencer a las autoridades para tener un nuevo liceo, un nuevo hospital para la comuna.”

Autor entrada: Diego Grez Cañete

Diego Grez Cañete
Director del diario El Marino. Autor de cuatro libros, entre ellos "Colchagua en desconcierto" (próximo a publicarse). Twitter: @grezcanete