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Tala de palmeras en Avenida Ortúzar

Señor Director:

Quisiera manifestar mi profunda molestia y preocupación por la reciente decisión de la Municipalidad de Pichilemu, encabezada por el alcalde Roberto Córdova, de talar las palmeras ubicadas en Avenida Ortúzar.

Se trata de ejemplares que, si bien no corresponden a flora nativa, han formado parte del paisaje urbano de nuestra comuna por más de 25 años. En lo personal, existen desde que tengo memoria, y que durante administraciones anteriores del propio alcalde Córdova se realizaban labores de mantención periódica como poda y cuidado, lo que demuestra que por años fueron consideradas parte valiosa del entorno urbano y no un problema de seguridad vial.

El argumento municipal apunta ahora a mejorar la seguridad vial. Sin embargo, resulta difícil aceptar esa explicación cuando los avances reales en esta materia han sido prácticamente inexistentes tanto en la actual administración como en las anteriores.

La Avenida Ortúzar continúa presentando un estado estructural deficiente, con pavimento muy deteriorado, parches evidentes y sin soluciones concretas en los puntos donde históricamente se producen situaciones de riesgo.

Más preocupante aún es la forma en que se ejecutó esta intervención: en la madrugada, alrededor de las 6:00 horas, utilizando motosierras, sin información previa hacia la comunidad y sin que existiera consulta alguna a los vecinos de la propia Avenida. Tampoco se evaluó públicamente la alternativa de trasladarlas o reubicarlas en otros espacios de la comuna.

No es la primera vez que ocurre una situación de este tipo. Ya anteriormente se cortó una palmera en el sector del ex Hotel Asthur tras verse afectada por cables de media tensión; en ese caso la situación era comprensible, pero tampoco hubo reposición en ese lugar, el tronco fue dejado allí hasta hoy, como un recordatorio visible del abandono.

Tampoco deja de llamar la atención que, pese a eliminarse árboles con décadas de presencia en el sector, en los últimos años no se ha realizado ninguna reposición arbórea en Avenida Ortúzar. La única explicación entregada por el municipio en este caso ha sido que se estaría “evaluando reemplazarlos por flora nativa”, sin informar especies, plazos ni planificación concreta, lo que refuerza la sensación de improvisación más que de una estrategia urbana seria.

Resulta inevitable recordar además que hacia el final de la administración anterior se realizó un estudio vial financiado con recursos millonarios para evaluar la instalación de semáforos en distintos puntos de la comuna. Si realmente existiera una voluntad concreta de mejorar la seguridad vial en Avenida Ortúzar, habría sido mucho más razonable implementar reductores de velocidad en sectores críticos (tomando en cuenta la reciente reposición de estos en la Avenida Cahuil) o la instalación de un semáforo en la intersección cercana al banco, ampliamente reconocida por su complejidad y riesgo, muy pedido por la comunidad de igual forma.

Tampoco se ha observado disposición a recoger la opinión de la comunidad. Incluso en la publicación oficial realizada por el municipio en Instagram, informando esta medida, los comentarios fueron deshabilitados, lo que dificulta aún más el diálogo ciudadano frente a decisiones que afectan directamente el entorno urbano y la identidad de la comuna.

Eliminar las palmeras no mejora la seguridad vial. Solo elimina uno de los pocos elementos distintivos que aún quedaban en una de las avenidas principales de Pichilemu.

Decisiones como esta nos alejan cada vez más de una ciudad con identidad y áreas verdes, y nos acercan a un entorno dominado por el concreto y la monotonía, situación que además se suma a la persistencia de los faroles abandonados, que no funcionan desde hace más de una década en el mismo sector (esos instalados por allá en el 2005, durante la administración de Jorge Vargas).

Las decisiones urbanas deben tomarse con planificación, transparencia y respeto por la identidad local. Lo ocurrido en Avenida Ortúzar lamentablemente refleja todo lo contrario.

Atentamente,

Manuel Yavar
Vecino de Pichilemu, criado en la Avenida Ortuzar.

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