Este jueves se concretó el corte de dos palmeras ubicadas en la intersección de avenida Ortúzar con calle Primer Centenario, en la comuna de Pichilemu, en el marco de un plan municipal que busca retirar progresivamente estas especies del principal eje urbano.
La medida forma parte de un anuncio realizado por la Municipalidad, que argumentó razones de seguridad vial, riesgos asociados al tendido eléctrico y daños a la infraestructura urbana. Según el comunicado, las palmeras —al no ser especies nativas— han generado con el tiempo problemas de visibilidad en cruces, afectación a pavimentos y potenciales peligros para peatones y conductores.
La decisión de la municipalidad, encabezada por el alcalde Roberto Córdova Carreño, planteó que el retiro será paulatino y estará acompañado por un plan de reforestación con especies nativas, con el objetivo de «recuperar espacios y fortalecer la identidad natural de la comuna».
Sin embargo, la intervención no ha sido recibida de manera unánime por la comunidad. Mientras algunos vecinos valoran las medidas orientadas a mejorar la seguridad y ordenar el entorno urbano, otros han manifestado su preocupación por la eliminación de un elemento considerado tradicional en el paisaje de la ciudad.
Las palmeras de avenida Ortúzar han sido por años parte del sello visual de Pichilemu, por lo que su retiro abre un debate entre desarrollo urbano, seguridad y conservación del patrimonio paisajístico local.








