Este sábado por la tarde, la senadora Alejandra Sepúlveda volvió a referirse al proyecto del nuevo hospital de Pichilemu mediante un video difundido en redes sociales, en el que intentó justificar sus actuaciones pasadas asegurando que “siempre diremos la verdad”, sin embargo, no entregó antecedentes nuevos ni aclaró ninguno de los puntos cuestionados respecto al nivel de complejidad del recinto ni a los anuncios realizados en contexto electoral.
En la publicación, titulada “Un mejor hospital para Pichilemu y Cardenal Caro”, la parlamentaria afirmó que junto a su equipo han sostenido “varias gestiones y reuniones en Santiago” y aseguró que el Ministerio de Salud “quiere construir un mejor hospital” y que se encontraría en conversaciones con el Ministerio de Obras Públicas y Concesiones para su ampliación. Como respaldo, adjuntó el Oficio CP N°24058/2025, de fecha 9 de noviembre de 2025, emanado desde la Subsecretaría de Redes Asistenciales.
Un oficio es una comunicación, no una resolución
El documento exhibido por la senadora no contiene ninguna resolución, autorización ni instrucción para modificar el proyecto hospitalario, ni mucho menos para aumentar su nivel de complejidad. El oficio se limita a remitir una presentación técnica de 11 láminas con una propuesta de ubicación de recintos adicionales, solicitando que esta sea reevaluada por la sociedad concesionaria “en el marco de evaluar una posible modificación de contrato”.
El propio texto es claro en su alcance: se trata de una idea en evaluación, condicionada a análisis posteriores, sin aprobación presupuestaria, sin modificación contractual y sin decisión administrativa adoptada. La ampliación mencionada considera aproximadamente 920 m² adicionales y 560 m² de rediseño, sin especificar prestaciones nuevas, complejidad asistencial ni cambios en la categoría del hospital.
En otras palabras, el oficio no acredita que el hospital vaya a ser de mediana complejidad, no confirma una ampliación efectiva, ni respalda los anuncios realizados por Sepúlveda y su entorno político en campañas anteriores.
oficio pichilemu_compressed“Digo la verdad”, pero sin responder lo esencial
En el registro audiovisual, la senadora afirma textualmente: “Porque el hospital de Pichilemu es muy importante para todas las familias de Cardenal Caro. Por eso seguiremos insistiendo en mejorar y ampliar el hospital (…) Les comparto el oficio 24058 del 9 de noviembre del 2025, donde se pide al Ministerio de Obras Públicas a concesiones una segunda propuesta de valorización de costo para la ampliación de superficie del Hospital de Pichilemu”.
Sin embargo, no explica por qué en 2024 se habló de un hospital de mediana complejidad, no reconoce que aquello fue desmentido oficialmente, ni aclara por qué el Ministerio de Salud reconoció, mediante oficios, que no existía respaldo documental para esos anuncios.
La reiteración del discurso —sin abordar los hechos acreditados— refuerza la impresión de una insistencia comunicacional sin sustento administrativo, más cercana al “machaca machaca” que la propia senadora invoca, que a una aclaración efectiva a la comunidad.
Video compartido con asesores que descalificaron a la prensa
El video fue compartido en modalidad de colaboración en Instagram con sus “asesores territoriales”, Tamara Monroy y Roque Guajardo, este último quien días atrás descalificó públicamente a este medio calificando una publicación como “falsa”, señalando que “tienen tiempo para todo” y que “no mueven ni la brújula”.
Paradójicamente, la noticia publicada por este medio fue la que llevó a la senadora a salir nuevamente a referirse al tema, intentando desmentir cuestionamientos que no fueron refutados, ya que el documento exhibido no contradice ninguna de las conclusiones previamente informadas: el hospital de Pichilemu sigue siendo un establecimiento de menor complejidad (primer nivel) y no existe, a la fecha, decisión alguna que modifique esa condición.
Un patrón que se repite
Lejos de cerrar el debate, la nueva publicación vuelve a alimentar confusión y expectativas, utilizando un oficio interno y exploratorio como si se tratara de una definición concreta. El problema no es la existencia de ideas o evaluaciones —legítimas en cualquier proyecto público—, sino presentarlas reiteradamente como hechos consumados, especialmente en una comuna históricamente postergada en materia de salud.
Así, una vez más, la senadora afirma “decir la verdad”, pero evita lo esencial: reconocer que hasta ahora no hay cambio de complejidad, no hay resolución, no hay ampliación aprobada, y que todo lo demás sigue siendo, por ahora, solo una idea en evaluación. Un volador de luces. Machaca, machaca.






