La tercera cuenta pública del Presidente Boric

El pasado sábado, el Presidente Gabriel Boric presentó su tercera Cuenta Pública, un discurso en que esbozó los avances y retos de su administración. Boric destacó logros en áreas clave como seguridad, economía, desarrollo sostenible y derechos humanos, al tiempo que hizo un llamado urgente al Parlamento para llegar a acuerdos en temas muy relevantes tales como la reforma de pensiones.

En materia de seguridad, Boric anunció un significativo aumento del presupuesto para seguridad pública, el más grande en ocho años, junto con un incremento del contingente de Carabineros y detectives. La implementación del Plan Calles sin Violencia ha logrado reducir la tendencia al alza de los homicidios en un 6%, y se prevé un ambicioso Plan Maestro de Infraestructura Carcelaria para mejorar la capacidad de las cárceles, especialmente en celdas de alta seguridad.

En el ámbito económico, Boric subrayó la reactivación de la economía chilena con una inflación reducida al 4% y la creación de más de medio millón de nuevos empleos. La inversión pública y extranjera ha aumentado significativamente, y la proyección de crecimiento económico para 2024 es de un prometedor 2.7%. Estas cifras son alentadoras, aunque se espera que las mejoras económicas se reflejen de manera tangible en la economía doméstica de los ciudadanos.

Sin embargo, el discurso también incluyó temas controvertidos en el ámbito valórico. Boric anunció la presentación de un proyecto de ley para regular el derecho al aborto legal y dio urgencia al proyecto de ley de eutanasia y cuidados paliativos. Estos temas han suscitado fuertes reacciones, especialmente de sectores conservadores. Es importante reconocer que la regulación del aborto no sólo responde a un clamor social, sino que también busca proteger la salud pública al evitar los riesgos de abortos clandestinos, una práctica lamentablemente común y peligrosa. Regular estos derechos es un paso hacia una sociedad más justa y equitativa.

Desde una perspectiva comunicacional, el discurso de Boric fue sólido y bien presentado. Habló a diversos sectores, pero dejó insatisfecho a algunos al no abordar con suficiente profundidad las deficiencias en la gestión y el manejo de recursos, ni hacer una autocrítica de su propio rol y el de su sector en la oposición cuando se pudieron haber aprobado leyes de seguridad en el pasado.

Es probable que este discurso marque la semana política, aunque su impacto podría diluirse en medio de las elecciones primarias del próximo domingo. Sin embargo, el debate sobre el proyecto de aborto seguramente volverá con fuerza. Es lamentable que la política se centre en estas polémicas, dejando en segundo plano las prioridades urgentes de la mayoría de los chilenos. Mientras la economía doméstica continúe afectada por deudas y la inseguridad siga siendo una preocupación constante, es difícil que estos avances macroeconómicos generen el alivio necesario en la vida cotidiana de las personas.

Aunque se reconocen avances significativos, es necesario que las palabras del Presidente Boric se traduzcan en mejoras palpables para la ciudadanía. Si bien la regulación de derechos como el aborto y la eutanasia constituyen un paso valiente hacia una sociedad más inclusiva y equitativa, pese a la resistencia de ciertos sectores conservadores, el reto para el gobierno de Gabriel Boric será equilibrar estas políticas con la urgencia de mejorar la economía y la seguridad en el día a día de los chilenos.

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