Fútbol: sociedad, violencia y educación

Resulta muy curioso el revuelo que ha tomado estos últimos días la violencia que se ha visto en los estadios de nuestro país, puntualmente mediatizada por los problemas acontecidos en Viña del Mar, en donde no se pudo ni siquiera dar por iniciado un encuentro de fútbol entre las escuadras emblemáticas de la costa de la quinta región; y el pasado jueves en la ciudad de Talca donde no se pudo dar continuidad al segundo encuentro del partido entre la U. de Chile y Rangers por enfrentamiento de hinchadas entre ellas, con carabineros, dentro del mismo estadio e incluso con propios jugadores que intentaron llamar a la calma para poder reanudar el encuentro deportivo.

Cómo fanático del club de Universidad de Chile y del deporte en general, me llamaba la atención lo básico de los argumentos del comentarista del partido ( Mario   Mauriziano) haciendo un llamado a que la fuerza policial vuelva a los recintos deportivos e inclusive  que se juegue sin público de visita (la cual es una buena forma de marketing para el CDF), para reprimir justamente la “violencia” que se vive en los estadios de nuestro país.

Pero quisiera aclarar o plantear un par de ideas.

Claramente ha sido un fracaso absoluto las distintas políticas públicas que han apuntado a la “violencia” con el objetivo de frenarla, caso emblemático: Estadio Seguro. Es así cómo vemos que tanto los distintos gobiernos (concertación, alianza y NM) no han querido entender que esto no pasa por los bombos, ni subiendo el precio de las entradas (lo que excluye a la población a partir de su capacidad adquisitiva, lo cual tuvo su máxima demostración en la pasada copa américa, donde incluso si uno quería alimentarse había que desembolsar al menos 6 mil pesos por una simple hamburguesa), ni con cambio de leyes a última hora (antes de la CA2015), ni pidiendo la salida del jefe de este nefasto plan de estadio seguro (que es el caso de la UDI-RN que si fuera por ellos tendrían al ejército completo a cargo de la seguridad de los estadios), tampoco cargándole toda la culpa a los clubes, entendiendo que hay muchos que con suerte podrán mantener un nuevo estadio que se les “regaló” y que incluso cumpliendo todas las exigencias igual son sobrepasados y también cómo muchos periodistas, o mejor dicho medios de comunicación (especialmente los tradicionales, no seamos ilusos ya que estos siempre han querido mantenernos amaestrados), no han querido abordar de manera más integral este problema, el cual es que nuestra sociedad es en sí violenta y lo seguirá siendo, si seguimos segregando cada vez más nuestro país.

Pero si queremos realmente solucionar esto, hay que enfrentar a la enfermedad y no los síntomas. Es por ello que hay que entender que los síntomas son los que han aparecido en los medios de comunicación, pero el verdadero cáncer  es el modelo de sociedad que se ha ido construyendo en las últimas décadas, cada vez más egoísta y que está dispuesta a llegar incluso a las últimas consecuencias por defender lo suyo, en desmedro de lo que debería ser la comunidad.

También hay que partir de la idea de que el deporte no es violento en sí, sino que este nos desnuda y saca a relucir incluso lo peor de nosotros como sociedad.

Por otro lado, el Pdte de la ANFP hizo el llamado a todos los actores involucrados en este tema a que trabajen en conjunto. Aquí parten nuevamente las incoherencias por parte de las autoridades, ya que se excluye a la misma hinchada de estos procesos y si nosotros queremos de una vez por todas dar solución a los problemas públicos que aquejan a nuestro país, tenemos que sentarnos a conversar tantos quienes causan los problemas, quienes se ven afectados por estos y quienes están también dispuestos a mejorarlo . Hoy simplemente las autoridades quieren generar un plan, que signifique el retorno de la fuerza pública a los complejos deportivos y que sigamos siendo unos animales amaestrados[1] que no vemos los problemas que pasan por nuestras narices.

Finalmente quisiera hablar de lo que serían los hinchas, o como usted desee llamarles. Las imágenes mostraban que todo el problema del pasado jueves entre el conjunto azul y talquino fue por el robo de un lienzo. Quienes hemos vivido desde adentro este mundo de las hinchadas, entendemos que esta es incluso una de las mayores humillaciones que puede vivir una barra, ante lo cual se actuará de manera violenta para finalmente recuperar la honorabilidad perdida, en la demostración de lo que se entiende por aguante[2], expresión que podría constituye cuando ”los actores otorgan sentidos sociales a la práctica violenta, esta puede ser entendida como una expresión en la disputa violenta de sentidos culturales con los sectores hegemónicos. No es posible afirmar taxativamente que la elección de la práctica violenta sea un acto de disputa de resistencia contra-hegemónica a priori, pero sí que es un acto de disputa entre sectores sociales, disputa en torno a los significados del cuerpo, la violencia, el género, la producción de sentidos y las representaciones” (Améstica,2011).   Pero claramente la solución no pasa por prohibir los lienzos, sino por comprender en primera instancia el comportamiento social de las personas y su relación en contexto, en este caso de multitudes, ya que incluso en los colegios vemos como diariamente pueden haber peleas por un lápiz, una goma o un dulce y claramente estos tres objetos no son los causantes.

Pero ¿cómo avanzamos? Hay que entender de que aquí hay que mejorar la educación de nuestro país, y así avanzar en la reducción de las desigualdades e inequidades que se presentan día a día, ya que si tuviésemos una educación que fuera para todos y todas y no a la orden del mercado (el cual nos quita incluso el rol social que posee el deporte) como la quiere mantener hoy el actual gobierno alegando la típica excusa de crecimiento,  estaríamos en la vía de ser  una sociedad que se entiende en mejores términos, pero no, hay quienes le gusta esto tal como está y defenderán el modelo económico social que tenemos hasta su muerte que, al final del día, este tipo de hechos sólo ayudan a los grandes capitales del fútbol que, curiosamente, son los mismos dueños de los medios de comunicación y, por qué no decirlo, los mismos que financian campañas políticas para que sus empresas e intereses se vean favorecidas.


[1] Véase Eduardo Santa Cruz http://eldesconcierto.cl/eduardo-santa-cruz-el-hincha-de-la-roja-es-un-simio-amaestrado-que-canta-grita-y-compra/

[2] Recomiendo leer: La gente que nunca falla: construcción de un nosotros en el hincha viajero regional de un club de fútbol chileno. Camilo Améstica, 2011

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