COVID-19

Pichilemu: ¿turismo o salud?

Según las cifras oficiales del gobierno, han mejorado los números de “nuevos contagiados” en el país, esta semana por ejemplo hemos vuelto a tener valores iguales al mes de mayo. En tanto en el ambiente, ya se respira una luz de esperanza hacia el ansiado “desconfinamiento”. Por supuesto que no hay que bajar la guardia y es imperioso mantener estrictamente los nuevos comportamientos en tiempos del Covid. Sino claro, retrocederemos en una pandemia que deja miles de muertos. La región de O´Higgins también ha mostrado cifras de estabilización, en tanto en nuestra ciudad, los contagiados nunca han supuesto números descontrolados, sino que por el contrario, los casos activos siempre han sido menores.

No cabe duda que todas las ciudades han perdido con la contingencia y en nuestro Pichilemu como no, si el turismo (paralizado desde marzo) es el principal sector económico. Por tanto, se hace esencial, prepararnos entre todos para la vuelta del turismo de la mejor forma posible.

Un dilema que se ha planteado desde un comienzo de esta emergencia es el que enfrenta a “lo económico” versus “la salud”. Es claro que si mantenemos la ciudad, por así decirlo, cerrada, en donde solo puedan ingresar quienes acrediten residencia en ella, vamos a estar más seguros del virus. No obstante, comprendemos que siendo el turismo tan fundamental para “parar la olla” de miles de personas de la comuna, esta situación se hace “insostenible” por mucho tiempo más. Y Pichilemu ya no puede seguir viviendo de la ventaja que ha supuesto venir recién saliendo del verano cuando todo comenzó.

En definitiva, se hace imperioso lograr armonizar lo económico con la salud. ¿Cómo logramos esto? ¿Cómo logramos armonizar estos, al parecer, extremos de una misma situación? Primero, el auto cuidado, es decir, tomando nosotros todas las medidas y siguiendo las recomendaciones de higiene y convivencia mínima que suponen la nueva vida, en definitiva cuidarnos entre todos con responsabilidad por el prójimo. Segundo, siguiendo todas las obligaciones de la autoridad central, no obstante pensemos que el manejo de la pandemia sea nefasto y haya cobrado miles de vidas que pudieron evitarse. (Por supuesto que aún no hemos superado la pandemia y las conclusiones acerca de esto serán posteriores). Esto incluye todas las ordenanzas del municipio, que en buena hora decretó medidas adecuadas, como el uso obligatorio de mascarillas.

Ahora, todo lo anterior aplicado al turismo y al comercio que éste genera, con porcentajes mínimos de capacidad por locales, lavado continuo de manos, uso de alcohol gel, distanciamiento físico, etc. Pero a su vez, aplicando lo anterior en cuanto a las relaciones sociales, reuniones familiares y carretes varios que se vendrán con la apertura de la ciudad.

Sabemos que aún queda tiempo para hablar de reactivar el turismo, por lo cual es preciso aprovechar esta instancia para prepararnos como ciudad en cómo cautivar al turista, y no solo al que tiene una segunda vivienda en la comuna, porque ese turista (fuera de los tantos que efectivamente desobedeciendo a la autoridad están instalados desde marzo) vendrá sí o sí a ver su casa apenas sea autorizado. A quienes debemos convencer de visitarnos, es a ese turista ocasional, que ya ha venido antes a Pichilemu, para que nos prefiera por sobre otros balnearios más cercanos y accesibles, en momentos donde los confinados de las grandes ciudades añoran como nunca la capacidad encantadora del mar. Debemos cautivarlos, asegurando que en la comuna están tomados todos los resguardos para un turismo seguro, debemos certificar que gozamos de “un Pichilemu libre de Covid-19”.

El turismo interno será una de las claves de los tiempos post-cuarentena y Pichilemu debe aprovecharlo, para esto todos los sectores deben contribuir. La Municipalidad debería por ejemplo, dejar de cobrar parquímetros e invertir algunos fondos en una campaña publicitaria orientada principalmente a Santiago, Rancagua y Talca. Los privados deben hacer ofertas en sus precios, por ejemplo en los arriendos de cabañas, sobre todo tomando en cuenta que las ofertas de agencias turísticas dentro de Chile están muy, pero muy convenientes.

Pichilemu vive del turismo y de todos depende que llegue la plata y no el virus.

PABLO CANALES SARAVIA.
Abogado