El Estado y menores de edad

El país no puede seguir separando a los niños vulnerados que son objetos de abandono o abusos, acogiendo como primera opción la institucionalización de ellos, apartándoles de sus redes familiares.

Históricamente es lo que hemos hecho como sociedad, desde la época en que las instituciones religiosas de beneficencia recogían niños y los dejaba en orfanatos, o de “Niño y Patria”, que cuando había familias disfuncionales, los menores eran institucionalizados. Eso ha sido por desgracia una práctica histórica, y debe cambiar como primera opción.

En cuanto a los niños vulnerados o abandonados, la “tradición” nos muestra que la justicia tiende a sacarlos de su entorno familiar como primera medida. Necesitamos cambiar esa política de los años 80 o incluso anterior.

Hoy debemos comprender como sociedad que los menores que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad o de abandono de su familia directa, es mejor que permanezcan en sus redes familiares “extendidas”, como por ejemplo sus abuelas que son las grandes criadoras de los niños y niñas. Es mejor darles apoyo a esas familias a través de una política pública, ya que por sobre todo, será mejor para la salud mental y el desarrollo a futuro.

Este es un debate que se debe “asumir” y no continuar como sociedad sin aceptar nuestra responsabilidad. Las descalificaciones de uno u otro sector político que busca culpables no nos hace bien para dar soluciones.

Habrá otras iniciativas que podremos discutir, como por ejemplo los informes históricos, que se pueden hacer, por cierto. Pero el foco no está ahí, el foco hoy debe estar en no seguir institucionalizando niños cuando en redes familiares les puede ir mejor.

En los casos extremos cuando los menores no tienen hogares de familiares a los que puedan ser derivados, facilitemos y revisemos la Ley de adopciones de una vez, debemos priorizar el interés superior del niño, niña o adolescente. Si un menor no puede estar en una red familiar directa, cuanto antes esté en una familia “sustituta” que le quiera brindar amor y acogida es mejor. No es bueno que los menores pasen años y años esperando ser adoptados, vulnerando con ello sus derechos.

Juan Pablo Letelier.
Senador Región de O’Higgins.

Autor entrada: Redacción