Dijo que no era ajeno a la provincia porque tiene una cabaña en Pichilemu.
Cinco días después de su nombramiento oficial, el nuevo delegado presidencial provincial de Cardenal Caro, el renguino Patricio Arenas Román, llegó a la comuna de Pichilemu para instalarse y comenzar sus funciones formales en el cargo.
El delegado relató que recibió la noticia el pasado viernes alrededor de las 16:00 horas, a través de una llamada telefónica directa del subsecretario, justo en el momento en que se encontraba estudiando para una prueba. Ayer estuvo en Rancagua donde se reunió con la delegada regional Susana Pinto y el delegado de Colchagua, Mauricio Donoso.
Arenas tiene 46 años de edad, profesa la fe cristiana evangélica. Es padre de cuatro hijos. Actualmente es el presidente regional del Partido Social Cristiano en la región de O’Higgins. En el ámbito electoral, compitió como candidato a gobernador regional en la elección pasada —una campaña que describió como de «poquito tiempo» y resultados modestos que lo obligan a «levantar el partido desde cero»— y posteriormente fue candidato a diputado por el Distrito 15, con paupérrimos resultados en ambas contiendas. Destacó haber trabajado no solo en su propia campaña, sino también apoyando activamente la campaña presidencial del actual mandatario, José Antonio Kast.
Al ser consultado sobre las instrucciones directas recibidas desde el nivel central, Arenas fue enfático en señalar que su rol principal es ser «la cara visible del presidente en la provincia». Su «objetivo», dijo, es hacer que los servicios públicos funcionen de manera eficiente y mantener un contacto directo con la ciudadanía. Afirmó que lo más importante hoy en día es el tema de la seguridad y el trabajo por las personas. Subrayó que pondrá especial acento en replicar en la provincia el plan fronterizo que está desarrollando el presidente Kast, alineando los esfuerzos locales con la política nacional de seguridad.
El nuevo delegado no esquivó uno de los principales cuestionamientos que han surgido tras su nombramiento: el no ser originario ni habitante permanente de la provincia de Cardenal Caro. Frente a estas críticas, Arenas reconoció que es «un desafío», pero aclaró que no es ajeno a la zona, ya que posee una cabaña en Pichilemu a la que viaja todos los años junto a su familia, tanto en vacaciones de invierno como de verano. Aceptó ser de otro distrito, pero aseguró que su enfoque estará en «trabajar, dejar los pies en la calle y hacer lo que el presidente quiere hoy día: un Chile mejor».
Respecto a la articulación del territorio, que comprende un área geográficamente extensa y seis comunas con realidades distintas, el delegado informó que ya ha intentado comunicarse con los alcaldes locales. Aunque reveló que algunos ediles aún no han contestado sus llamadas, expresó su intención de comenzar a visitarlos pronto para trabajar en conjunto por un desarrollo equilibrado a nivel regional.
La autoridad concluyó su primera intervención asegurando que las puertas de la delegación están abiertas para recibir a la comunidad y que está dispuesto a hacer «los sacrificios que tengamos que hacer» por el país y por la provincia.






