La congestión vehicular en el sector de Playa Hermosa, en Avenida Comercio, lejos de ser un episodio aislado, se ha vuelto recurrente durante los últimos días y todo indica que se repetirá a lo largo de la temporada alta de verano, dificultando seriamente —y en algunos momentos haciendo prácticamente intransitable— el camino entre Pichilemu y Punta de Lobos.
El escenario actual está marcado por el reciente inicio de funcionamiento de un servicentro Copec en Playa Hermosa, el que ha venido a agravar una situación vial que ya era caótica cada fin de semana, especialmente durante el verano, cuando el flujo vehicular aumenta de manera considerable.
A este factor se suma un proceso que se arrastra desde hace años: la concentración de equipamientos de alto impacto en el mismo sector. La instalación de centros comerciales y del supermercado El 9, también en Playa Hermosa, así como el traslado hacia puntos como Punta de Lobos y Cáhuil por esta vía que conecta a Pichilemu con Bucalemu, en la comuna de Paredones, ha incrementado sostenidamente los flujos de ingreso y salida de vehículos, sin que ello haya ido acompañado de mejoras estructurales en la vialidad ni de obras de mitigación acordes al crecimiento urbano.
Vecinos, automovilistas y visitantes han expresado su molestia y preocupación, apuntando a una deficiente planificación territorial y a la inexistencia de vías alternativas que permitan descomprimir uno de los principales accesos a la comuna.
Las críticas se intensifican al proyectar lo que viene: enero y febrero en su punto más alto, fines de semana largos y eventos masivos que podrían profundizar el colapso vial, afectando no solo la experiencia turística, sino también la calidad de vida de los residentes y la circulación de servicios de emergencia.
Por ahora, lo único realmente predecible en este escenario «absolutamente inesperado» es que, sin medidas concretas y urgentes, la congestión en Playa Hermosa seguirá siendo parte del paisaje habitual del verano en Pichilemu.






