El Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) resolvió este martes la apertura del procedimiento de revisión establecido en el artículo 25 quinquies, con el fin de evaluar el correcto cumplimiento del Plan de Seguimiento Ambiental del proyecto Embalse Convento Viejo, ubicado en la comuna de Chimbarongo. La decisión se adopta tras constatarse la existencia de impactos no previstos o no considerados al momento de la aprobación ambiental del proyecto, particularmente en la Laguna de Cáhuil.
El acuerdo fue adoptado durante una sesión realizada en la ciudad de Rancagua y marca un hito relevante para las comunidades salineras de Pichilemu. El procedimiento permitirá revisar si la operación del embalse ha cumplido efectivamente con las medidas ambientales comprometidas y si estas han sido suficientes frente a los efectos detectados en el humedal y en la actividad salinera.
Este avance es resultado de un proceso iniciado en 2023 por la Municipalidad de Pichilemu, y constituye una decisión largamente esperada por las y los salineros de Cáhuil, Barrancas y La Villa, quienes por años han advertido sobre las consecuencias del aumento de agua dulce en la laguna, asociado al funcionamiento del embalse.
Presentación de antecedentes y votación
Durante la sesión, salineros de la Cooperativa de Salineros de Cáhuil, Barrancas y La Villa, junto a la agrupación ambientalista CEDESUS de Pichilemu, expusieron antecedentes que dan cuenta de impactos económicos, ambientales, culturales e incluso en la salud mental de quienes dependen productivamente de la laguna.
La votación consideró una abstención, dos votos en contra y nueve votos a favor, lo que permitió aprobar la apertura del procedimiento. Con ello, se habilita un proceso formal para demostrar las afectaciones al humedal de la Laguna de Cáhuil y a la actividad salinera, a partir de los antecedentes aportados por el municipio, los propios afectados y diversos estudios técnicos que evidencian cambios en la condición natural del ecosistema.
Reacción de los salineros
Tras la resolución, Juan Moraga, presidente de la Cooperativa de Salineros de Cáhuil, Barrancas y La Villa, valoró el resultado y subrayó su importancia para el territorio. “Este es el inicio de un proceso muy esperado por los salineros. Llevamos años sufriendo las consecuencias de una operación deficiente del embalse”, señaló.
Moraga agregó que los efectos en la producción han sido severos: “Esto ha provocado una disminución de hasta un 80% en la producción de sal”, afirmó, destacando que la actividad no solo es una fuente laboral, sino parte fundamental de la identidad local. “Esta decisión nos da la esperanza de que finalmente se reconozca el daño causado al humedal y a nuestra actividad, que es parte de la historia y la identidad del territorio”, concluyó.
La apertura de este procedimiento por parte del SEA abre ahora una nueva etapa en el conflicto socioambiental, en la que se deberá determinar si el proyecto Embalse Convento Viejo ha cumplido con sus obligaciones ambientales y qué medidas serán necesarias para compatibilizar el uso del agua para riego con la protección de la Laguna de Cáhuil y del oficio salinero, reconocido como patrimonio cultural del territorio.






