Déficit municipal en Pichilemu gatilla evaluación de despidos y mantiene en alerta a funcionarios a honorarios

La controversia por la situación financiera del municipio de Pichilemu sumó un nuevo capítulo esta semana. Durante el primer semestre, el alcalde Roberto Córdova Carreño acusó que la administración anterior, encabezada por el exalcalde Cristian Pozo, había heredado un déficit presupuestario que obligó a implementar recortes y ajustes internos. Desde entonces, el debate sobre el estado real de las finanzas municipales se ha mantenido abierto y ha marcado la agenda local.

En las últimas semanas, trascendió que la municipalidad reducirá su dotación de trabajadores, especialmente entre los funcionarios a honorarios. El propio alcalde Córdova confirmó esta evaluación en un contacto radial, aunque el número exacto de personas que podrían ser desvinculadas aún no ha sido informado, generando preocupación en diversas unidades del municipio.

En este escenario, el concejal Marcelo Cabrera Martínez expresó públicamente su inquietud por lo que describió como un “clima de incertidumbre” entre los trabajadores. “Me preocupa mucho la situación que están viviendo muchos funcionarios municipales, porque en los últimos días y semanas a algunos se les está informando que no se les renovará el contrato, y a otros ni siquiera se les ha dicho qué va a pasar”, señaló.

Cabrera criticó además la forma en que se ha comunicado este proceso, calificándola como distante de las buenas prácticas administrativas. “No podemos jugar con el trabajo de la gente. Creo que hoy día la gente se merece respeto, y no puede ser que algunos estén notificados y otros sigan sin saber si continuarán el 2026”, afirmó. El concejal también manifestó preocupación por posibles “motivaciones políticas” detrás de ciertas decisiones de no renovación: “Me estoy dando cuenta de que se están despidiendo personas por un tema político, porque no estuvieron en campañas o porque no son partidarios del alcalde. Eso lo encuentro muy preocupante”.

Hasta ahora, el municipio no ha entregado un detalle oficial sobre el eventual ajuste de personal ni sobre la magnitud del recorte. No obstante, a fines de noviembre el alcalde Córdova explicó en Radio Entreolas que la situación financiera era más compleja de lo esperado al asumir en diciembre pasado.

“Cuando llegamos a la municipalidad al 6 de diciembre, por la experiencia y el conocimiento que tenemos del funcionamiento de la municipalidad, algo notábamos de que no andaba muy bien, por la gran cantidad de personal a honorarios que se había ido sumando”, indicó.

Córdova agregó que comprendía la presión laboral existente en la comuna, donde la falta de empresas y la estacionalidad del empleo limitan las fuentes de trabajo. Sin embargo, enfatizó que la municipalidad tiene un límite de sostenibilidad: “Tenemos que ver de cuánto de eso podemos hacernos cargo nosotros como municipalidad. Yo creo que ahí como que perdimos un poquito la brújula”.

El alcalde profundizó en el diagnóstico, apuntando a un problema estructural en la asignación de recursos. “Estructuralmente estamos totalmente errados en cómo estamos dirigiendo los recursos, en el uso que le estamos dando. Puede ser súper legítimo, pero la municipalidad no puede seguir con este nivel de gasto”, planteó.

Según detalló, mantener el presupuesto 2025 para el año 2026 dejaría un margen extremadamente estrecho: “Si el presupuesto municipal del año 26 lo dejamos tal como el del 25, donde el saldo inicial de caja va a estar más cerca de cero que de 100, vamos a pretender invertir alrededor de 1.500 millones de pesos en boletas de honorarios. Pero con esos 1.500 millones solamente tendríamos hasta el mes de junio, y a partir de julio tendríamos cero pesos”, advirtió.

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Cardenal Caro jardín del Pacífico
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