Con una multitudinaria eucaristía y un ambiente de profunda alegría, la Diócesis de Rancagua celebró este domingo 9 de noviembre sus cien años de vida pastoral. Más de cinco mil fieles provenientes de toda la Región de O’Higgins se reunieron desde las 15 horas en el Estadio Municipal de San Fernando, transformado por la ocasión en un gran templo al aire libre.
Delegaciones parroquiales, comunidades religiosas, movimientos laicales y familias enteras llegaron con banderas, cantos y oraciones para dar gracias a Dios por el camino recorrido desde 1925, cuando se creó la diócesis. El encuentro fue presidido por el obispo diocesano, Monseñor Guillermo Vera Soto, y tuvo como momento central la Santa Misa de acción de gracias.
La jornada se abrió con una solemne procesión en la que se presentaron imágenes veneradas en la región —como la Virgen del Carmen, la Inmaculada Concepción y San Andrés—, acompañadas por cuasimodistas, cantores a lo divino, pastorales, movimientos y parejas de cueca.
La música también tuvo un papel destacado: la cantautora Marcela Gael interpretó el Himno del Centenario, y el Conjunto Folclórico de Doñihue ofreció la Cueca del Centenario, bailada por cien parejas en un gesto simbólico que unió fe y tradición.
Durante la eucaristía, que contó con la participación del Coro Centenario, se presentaron los signos litúrgicos que representaron la diversidad de carismas de la Iglesia local. Uno de los momentos más emotivos fue el ingreso de la reliquia de la Santa Cruz, traída por los sacerdotes más antiguos de la diócesis, signo que recorrió las comunidades durante todo el año jubilar.
En su homilía, Monseñor Vera invitó a la comunidad a “mirar el futuro con esperanza, agradeciendo el camino recorrido con fidelidad”, y destacó el papel de la Iglesia diocesana en la educación, la atención a los más pobres y el fortalecimiento de las familias. Subrayó además que la Diócesis de Rancagua ha entregado más de 700 sacerdotes a la Iglesia Universal, fruto del compromiso y la fe del pueblo de O’Higgins.
Durante la misa, tres sacerdotes fueron distinguidos como Capellanes de Su Santidad León XIV: Monseñor Bernabé Silva Durán, Monseñor José Miguel Ortiz y Monseñor Francisco Cáceres Vargas.
Las ofrendas de los distintos decanatos reflejaron la riqueza y diversidad regional: pasteles de Codegua, artesanías en mimbre, frutas, sal, lácteos y cobre, símbolos del trabajo y la identidad de los habitantes de O’Higgins.
La celebración fue transmitida en directo por Radio Rumbos, Radio Santa Cruz, Radio Santa Rosa de Pelequén, Radio María Chile y las redes sociales del Obispado de Rancagua, permitiendo que miles de fieles siguieran la ceremonia desde sus hogares.
Al concluir, Monseñor Vera expresó: “Ha sido una fiesta de la fe, una Iglesia viva. Damos gracias al Señor porque sigue actuando en medio de nosotros. Este Centenario nos impulsa a mirar hacia adelante, a seguir siendo testigos del Jesús vivo que transforma nuestros corazones”.
Delegación pichilemina presente en el Centenario
Desde Pichilemu, una delegación de 270 personas viajó hasta San Fernando para participar en la histórica jornada. El grupo, encabezado por el párroco Claudio Fuenzalida Piña, se trasladó en siete buses (tres grandes y cuatro pequeños). Durante la procesión inicial, tres huasos, de Las Comillas, Barrancas y Pañul, llevaron con orgullo la imagen de San Andrés, patrón de Pichilemu, dando una vuelta completa al estadio antes de ubicarla frente al decanato Cardenal Caro. Antes de la misa, más de cien parejas —entre ellas varios jóvenes pichileminos— bailaron 103 pies de cueca en el centro de la cancha, marcando uno de los momentos más alegres de la jornada. El padre Fuenzalida destacó la organización y el espíritu de comunidad que animó a los peregrinos locales: “Fue una celebración muy linda”.






