COVID-19

Un toque de queda que se cumple a medias en Pichilemu

Principalmente personal del Ejército y de la Armada se encuentra patrullando activamente las calles de la ciudad de Pichilemu para velar por el cumplimiento del toque de queda, que está en vigencia en todo el país entre las diez de la noche y las cinco de la madrugada.

Un grupo de militares apostados en la esquina de avenida Ortúzar y Aníbal Pinto controlaba esta noche los vehículos que se trasladaban por el sector, requiriendo los respectivos salvoconductos o permisos que autorizan el desplazamiento.

En tanto, miembros de la Armada recorrían las playas de la ciudad. Un grupo de jóvenes que se hallaba en la playa La Caletilla debió retirarse del lugar, haciéndolo de forma pacífica.

A pesar de las medidas sanitarias y los esfuerzos desplegados por las fuerzas de orden, varios grupos de personas se desplazaban tanto a pie como en vehículo, en muchos casos sin siquiera contar con mascarillas, por las calles pichileminas. La afluencia a las 23 horas, sin embargo, era mucho menor que la visible a las diez de la noche, hora en que se inicia el toque de queda.

Parece llamativo que, a pesar de los reiterados llamados a respetar el toque de queda, numerosos locales comerciales de la ciudad sigan atendiendo público pasadas las 22 horas. Entre estos se encuentra La Completería, en el sector de Playa Hermosa, que pasadas las once de la noche continuaba entregando y recibiendo pedidos. Este local, sin embargo, no es el único: un kiosco de comida rápida ubicado cerca de la esquina de Santa María con Carrera tenía esta noche varias personas esperando o formulando sus órdenes. Por otro lado, motociclistas se hallaban realizando servicio de delivery. Todas estas actividades se encuentran prohibidas en toque de queda.

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