El rodeo en Pichilemu: tradición versus progresismo

Corre el año 1749, la Academia de Dijon en Francia convoca a un concurso sobre el tema “Si el progreso de las ciencias y de las artes había contribuido a corromper o a depurar las costumbres”. El ganador de aquel año fue un desconocido que hacía sus primeras armas en la literatura político-filosófica, un tal Jean-Jacques Rousseau. En Chile, o’higginistas y carreristas, pelucones y pipiolos, parlamentaristas y balmacedistas, momios y upelientos, los ejemplos suman y siguen, en definitiva “conservadores y liberales”, diría Gabriel García Márquez… han tenido a la República sumida en enfrentamientos continuos en pro de sus ideales.

Una contienda que va mucho más allá de derechas e izquierdas, ya que existen sectores en la izquierda tradicional (whiskerda) profundamente tradicionalistas. Así, conservadores en una sociedad son quienes quieren mantener el estatus quo tal y como está, por supuesto, para qué cambiar algo si estamos bien así. La pregunta es “¿estamos bien así? ¿No sigue existiendo acaso, hambre en el mundo?”. En lo valorativo, se oponen al aborto, al matrimonio igualitario, a la adopción homoparental, a la despenalización de la marihuana. Antes, se opusieron al divorcio y a la igualdad de niños (otrora legítimos e ilegítimos).

En lo moral, que es lo que nos atañe, los conservadores vanaglorian las tradiciones, por ser nuestras, por ser como su nombre lo dice “tradicionales”. Así, el rodeo viene a ser una expresión más de la patria y del campo chileno, que en las regiones de O’Higgins y del Maule tienen su máximo fervor. No se cuestiona el sufrimiento de los animales o lo hacen en menor medida, ya que más bien, se justifica en pro de “las tradiciones”. Los liberales, porque no nos parece justo, ni entre humanos ni con el medioambiente, queremos cambiar el estatus quo. En lo valorativo “en general”, queremos el aborto libre o hasta los tres meses, el matrimonio igualitario, la adopción homoparental y la despenalización de la marihuana.

El conflicto local que nos convoca, el choque específico entre conservadores y liberales, es la aprobación por parte del Concejo Municipal de un proyecto que incluye una medialuna de rodeo denominado “Centro Campesino La Pampa de Ciruelos”. En oposición a esto, no al proyecto mismo, sino que específicamente a la medialuna de rodeo, se ha creado en la ciudad el movimiento “Pichilemu libre de rodeos”, que juntando firmas (más de 1.000 presenciales y 7.000 digitales), haciendo propaganda en redes sociales y manifestándose pacíficamente, han expuesto sus argumentos para negarse al proyecto. Sus razones sintetizadas son las siguientes: “Primero, porque los fondos municipales debiesen ser utilizados para el bien común, en actividades que no generen conflictos éticos entre pobladores. Segundo, porque rechazan el maltrato animal que ocurre en el rodeo. Tercero, ya existe una medialuna (privada) en Pichilemu. Cuarto, valoran las tradiciones, pero comprenden que muchas de ellas están basadas en relaciones de maltrato, que perpetúan modelos sociales de dolor y opresión. Los pueblos evolucionan. Quinto, hay otras prioridades como el alcantarillado o la falta de médicos especialistas. Sexto, otras ideas de inversión cultural, sería construir un mercado de artesanías, de comidas típicas, etc.” (Argumentos extraídos de facebook oficial “pichilemulibrederodeos”.)

El concejo municipal de Pichilemu
Desmenucemos. Fondos públicos para el rodeo, ¿representa el rodeo a una gran parte de la comunidad? En mi parecer no, porque la medialuna que ya existe no tiene grandes actividades ni concentra gran cantidad de gente, ni atrae al turismo. Entonces, ¿a qué grupo se le va a construir una medialuna? Ahora bien, un centro campesino con mercado e instalaciones adecuadas para los sectores rurales, sí que engrandece y atraería más turismo a estas zonas. Pero, ¿por qué ganarse un conflicto gratuito con parte de la comunidad al incluir una medialuna de rodeo? Está bien hace 20, 30 años, donde también era normal y aceptable que el marido le pegara a su mujer, pero hoy, hay prácticas que no por tradicionales son aceptables. El maltrato animal ya no es tolerable bajo el paraguas de “las tradiciones”.

Argumentos a favor de la medialuna: Va a traer gran cantidad de puestos de trabajo en la construcción. Sí, pero a corto plazo en lo que duren las faenas, por tanto, me parece un argumento cortoplacista que no se hace cargo del problema, porque ya está aprobado por el Concejo. Bueno, la desconexión del Concejo Municipal con la comunidad es latente, basta recordar que en una ciudad de más mujeres que hombres solo existe una concejal de entre seis cupos, por otro lado el argumento de autoridad es enseñada como la segunda falacia. Que va a traer gran beneficio para el sector rural, el complejo campesino en su totalidad claro que sí, porque el problema no es esto, sino que específicamente la medialuna de rodeo. ¿El rodeo mueve gran cantidad de gente? ¿Algún
extranjero viene a Chile a ver el rodeo? Me parece que para eso se visita España, donde este mismo debate lleva años.

Finalmente, que el rodeo es una tradición chilena, como ya lo dijo el movimiento “Pichilemu libre de rodeos” y ya lo dijo J.J. Rousseau hace 269 años, los pueblos evolucionan, y lo que era tolerable hace años hoy simplemente ya no lo es, porque en definitiva, la cultura y las ciencias han contribuido a depurar las tradiciones.

Autor entrada: Pablo Javier Canales Saravia

Pablo Javier Canales Saravia
Abogado