Carta de Beatriz Sánchez sobre su apoyo personal a la candidatura de Alejandro Guillier

Queridas compañeras, queridos compañeros:

El día de ayer hice público el resultado del proceso de reflexión que, tal como invitamos a hacer en la declaración del Frente Amplio, viví personalmente para definir mi voto de segunda vuelta. Sé que después de ser candidata presidencial durante 8 meses, se asume que tengo un rol particular. A mí, sinceramente, me gustaría volver a sentirme como una ciudadana frenteamplista más.

Para mí no es nuevo esto de decir públicamente como voto. Lo hice como periodista, y lo hago ahora como ciudadana, destacando que no se trata de un llamado, porque el llamado ya lo hicimos colectivamente invitando a toda persona que se sienta frenteamplista a expresarse en las urnas de acuerdo a sus propios análisis y convicciones. Y es precisamente lo que hice. Reflexionar sobre cuál sería mi posición.

Entiendo también que son las personas las que deciden su voto. Más allá de mi decisión particular, como lo he sostenido siempre.

¿Cómo llegué a esta decisión personal? Bueno, más rápido de lo que pensé. Las declaraciones de Sebastián Piñera acusando un fraude con votos premarcados en favor de dos candidaturas, entre ellas la nuestra, me indignó. Me indignó porque nadie mejor que el Frente Amplio sabe que jugamos limpio, que recorrimos con convicción y con mucho esfuerzo de Arica a Punta Arenas para hacer crecer nuestro proyecto y transformar Chile. Lo que deja en claro Sebastian Piñera, una vez más, es que para él todo vale. Pasa por encima de los votantes, los vocales, los apoderados y toda la gente que trabaja para que podamos tener elecciones confiables en Chile, e instalando un escenario que podría permitirle desconocer los resultados en caso de una derrota. Eso me resulta simplemente intolerable. Una persona así no puede gobernar.

Por eso dije que además de ser un retroceso, como explicamos y argumentamos en la declaración del Frente Amplio, su denuncia irresponsable de ayer lo transforma también en un riesgo que afecta precisamente uno de los componentes de la democracia chilena del que sí podemos estar orgullosos, como es todo lo que ocurre los días de elecciones, desde la instalación de las mesas al conteo de los votos. Además, y esto tenemos que tenerlo muy presente, poner un manto de dudas sobre los procesos electorales en nuestro país implica preparar desde ya el escenario adverso para cuando proyectos transformadores como el nuestro alcancen el respaldo de la mayoría de las chilenas y chilenos.

También dije ayer algo muy claro, insistiendo en las líneas de nuestra declaración: Guillier debe hacer más para acercarse a quienes creen en nuestro programa como esperanza de un Chile distinto. Pero esa es su responsabilidad.

Después de tomar la decisión de hacer pública mi decisión de voto personal, lo comuniqué a la Mesa del Frente Amplio y al Equipo Político que encabezó la candidatura, quienes expresaron en algunos casos diferencias, pero entendieron mis argumentos y compartieron que esta definición personal se hace precisamente en el marco de los acuerdos que como Frente Amplio tenemos y presentamos la semana pasada.

Para terminar, reitero lo que planteamos en la declaración colectiva: esto no significa ni una negociación, ni cargos, ni modificar nuestro rol como opositores al gobierno de la Nueva Mayoría.

Por último, mis infinitas y rotundas gracias a todas y todos con quienes hemos ido recorriendo este camino de construcción del Frente Amplio y especialmente a los que como voluntarios apoyaron permanentemente la candidatura.

Y la invitación a que cada frenteamplista siga desarrollando sus reflexiones en libertad para resolver su voto de segunda vuelta, sigue abierta y extendida. Sin embargo, creo que más importante que el 17 de diciembre, es lo que empieza el día siguiente: seremos la principal fuerza de oposición, organizada, independiente y popular que seguirá creciendo y avanzando en todo Chile.

Nuestro objetivo estos cuatro años es respaldar a nuestros parlamentarios y parlamentarias electos y prepararnos para darle un gobierno transformador a Chile.

Un gran abrazo,

Beatriz Sánchez

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