El terremoto de agosto de 1906 y sus efectos en Pichilemu

16 de agosto de 1906. Un día que comenzó soleado, dio paso a una tenaz lluvia que no se interrumpiría por un buen tiempo. Nadie presentía lo que ocurriría aquella tarde. Faltando cinco minutos (aproximadamente) para las ocho de la tarde, un fuerte sismo sorprendió a quienes a esa hora se disponían a cenar. Cundió el pánico. Fueron cuatro minutos de terror, en los que muchos perecieron al ser aplastados por fachadas, cornisas, muros… Y no fue todo. Sólo pasaron un par de minutos cuando un segundo sismo, de mayor intensidad, aunque de menor duración, terminó por echar abajo las construcciones dañadas por el sismo previo. Ambos sismos se sintieron desde Tacna (Perú) hasta Puerto Montt, dejando daños de consideración entre Illapel y Talca.

mercurioEl Mercurio de Santiago reseñaba en su edición del día 17 lo siguiente: “El terremoto se produjo de una manera violenta desde su iniciación y llevó al ánimo de los cuatrocientos mil pobladores de Santiago un pánico indescriptible y un terror sin precedentes en los últimos años. Los edificios de dos o tres pisos, aun los más sólidos como el Congreso Nacional, se balanceaban como un buque en alta mar. Los sacudimientos eran tan fuertes que muchas personas creían que la tierra se iba a abrir en hondos y largos surcos.”

A los constantes sismos que le sobrevinieron, los residentes de Valparaíso debieron sufrir las consecuencias de un gran incendio, que terminó por destruir a un Valparaíso desolado. “Desde Los Andes a 144 kms, se observó toda la noche la coloración rojiza hacia el poniente”, señala un cronista. El caos era total, y fue amplificado por un tsunami que azotó las costas de todo el Océano Pacífico. Los supervivientes se peleaban los lugares seguros donde hospedarse: iglesias, conventos. Al menos 3.882 personas murieron a causa del terremoto, que según la Universidad de Chile tuvo una magnitud estimada de 8.2; sin embargo, hay algunos autores que señalan que en realidad perecieron más de 20 mil personas.

Los asaltantes fueron fusilados por orden del Capitán Luis Gómez Carreño, quien desde una carpa instalada en la Plaza de la Victoria ordenó la distribución de agua, comida, remoción de cadáveres y la demolición de edificios que estaban por caer. Además, varios cuerpos de bomberos de ciudades como Santiago, Talcahuano y Concepción llegaron a auxiliar a la debilitada fuerza bomberil porteña. Recién nueve dias tras el sismo, se constituyeron en la ciudad más afectada el Presidente Germán Riesco y el presidente-electo Pedro Montt, quien, en mayo de 1908 creó el Servicio Sismológico de Chile, dependiente de la Universidad de Chile, organismo que estudia y proporciona datos de los sismos ocurridos en nuestro país.

carta de MiddletonCuriosamente, se dice que este terremoto fue avisado con anticipación. Diez días antes, el capitán Arturo Middleton envió una carta al diario El Mercurio de Valparaíso, en la que señaló:

Pronóstico sobre fenómenos atmosféricos:

La Sección de Meteorología de la Dirección del Territorio Marítimo ha pronosticado fenómenos atmosféricos y sísmicos para el día 16 del presente mes, basada en las siguientes observaciones:

El día fijado habrá conjunción de Neptuno con la Luna y máximo de declinación norte de ésta.

A causa de estas situaciones de los astros, la circunsferencia del círculo peligroso pasa por Valparaíso y el punto crítico formado con la del Sol cae sobre las inmediaciones del puerto.

Cap. Arturo Middleton.
Valparaíso, agosto 6 de 1906.

En 2010, la revista Sábado de El Mercurio en 2010 reseñó lo siguiente: “Los días posteriores fueron terribles para el capitán, acusado de oscurantista e ignorante. Esto se escribió: “¿Acaso no frecuenta ese capitanejo a esas niñas ociosas y buenas para nada, que dicen hablar con los fantasmas en su casa de espíritus: las Morla?” Esto se dijo: “No me parece razonable que la Armada tenga en sus barcos a un capitanucho que pretende leer la línea del futuro y que está caro para ver las líneas de una mano”.” Y bueno, lo que siguió es historia contada.

¿Y cómo se relaciona este gran terremoto con Pichilemu? Pues bien, hay estudios recientes que sugieren que tanto este sismo, como el del 11 de marzo de 2010, fueron generados por la falla geológica de Pichilemu. Esta falla, que fue identificada recién hace cuatro años, tiene una antiguedad de varios milenios, se ubica a 15 kms. de profundidad, y tiene 40 kilómetros de extensión y 20 de ancho.

Además, existen artículos académicos de la época, en los que Pichilemu también es estudiado. Entre ellos, “Contribuciones para un estudio científico del terremoto del 16 de agosto de 1906”, por el Dr. H. Steffen, publicado en los Anales de la Universidad de Chile, en su edición de enero-junio de 1907. Se estima que la magnitud del terremoto haya alcanzado en Pichilemu grado VIII en la escala de Mercalli (“ruinoso – sentido con gran alarma; ruina parcial de algunas casas y agrietamientos frecuentes y considerables en otras. No causa pérdidas de vidas sino solamente unos pocos casos de lesiones personales”). En Pichilemu “muebles chicos (mesitas, estantes) se volcaron; cuadros se corrieron. Casi todos los edificios sufrieron, derrumbándose algunos (…) (hubo) agrietamiento del terreno, especialmente en las inmediaciones de las lomas y en las vegas. Brotó agua de las aberturas”. Además, se habla de “sacudimientos verticales, de abajo hacia arriba, que se notaron fuera de balanceos horizontales”.

En Rapel y Matanzas (comuna de Navidad) se sintió de forma “desastrosa”: “una iglesia sólida, con murallas dobles de adobes y baja, cayó totalmente. En la cuesta de Rapel se formó un volcán de barro. El suelo arenoso se agrietó, paralelo a la playa, destruyéndose la mayor parte de los edificios”. Respecto al tsunami, se señala que “en las costas correspondientes a las provincias de Colchagua, Santiago, Valparaíso y Aconcagua, donde en la parte de tierra firme el terremoto desplegó su mayor intensidad, el mar no ha sido afectado por agitaciones extraordinarias”.

El estudio del señor Steffen también indica que la costa de Pichilemu y Cáhuil presentan “indicios de modificaciones recientes a consecuencia del terremoto”. Señala: “La tenencia de la aduana de Pichilemu informa a este respecto que la linea de la orilla parece haber sufrido un solevantamiento (ver nota) de 2 ½ a 3 metros más o menos, pues los mariscadores exponen que una piedra que ellos denominan El Diamante, y que siempre ha permanecido debajo de las aguas, hoy se eleva sobre la superficie de estas hasta una altura de un metro, permitiendo esta circunstancia notoria extraer gran cantidad de mariscos a los buzos y pescadores”.

Asimismo, en el Diario Ilustrado, en una carta firmada por las iniciales I. M. C. R., se señala que en la laguna de Cáhuil “el mar se retiró como nunca en las más bajas mareas, dejando en poder de los costeños los codiciados despojos, en aquella abundancia que es de suponer. Los que conocen la parte de costa que hay entre Pichilemu y Cáhuil, pueden formarse idea de la bajamar, teniendo presente que las mujeres podían entrar sin peligro ni dificultad, a recoger erizos hasta unas rocas que hay más allá de las Piedras de los Lobos, las cuales ordinariamente no aparecen a flor de agua.”

La carta continúa, exponiendo: “Por lo que toca a la laguna de Cáhuil, la gente que vive en la parte sur, donde entra el estero o río Nilahue en dicha laguna, notó en la mañana del 17 de agosto que toda la llanura por medio de la cual corre el Nilahue, amaneció cubierta de cerro a cerro, por las aguas como en las mayores avenidas. Los riberanos atribuyen aquella abundancia de agua a la lluvia del día precedente; pero por lo que se vio después, parece lo más acertado asegurar que eso no fue sino el resultado del levantamiento de la costa, que en un principio debió hacer retroceder las aguas del Nilahue y las de la laguna de Cáhuil.”

“Lo cierto es que la laguna se vio reducida por aquellos días a un angosto canal o barranca cubierta de agua, por donde se había recogido y se precipitaba al mar el agua que antes la formaba; eso da una idea del notable levantamiento de la costa en aquella parte. La pesca en la laguna se hizo imposible y muy difícil el atravesarla, por haber quedado interpuesta entre la antigua orilla y los botes, una gran extensión de fango pantanoso. Si hubiera durado este estado, no solo se habrían agotado la mayor parte de las provisiones de pescado para los veraneantes de Pichilemu, sino que se habrían acabado también las salinas que hermosean y enriquecen las riveras de la laguna.”

Finaliza la carta apuntando que “felizmente el agua fue, poco a poco, insensiblemente, volviendo a ocupar sus antiguos dominios. Dicen que después del temblor del 20 de septiembre, han quedado las cosas como antes del terremoto, si bien los pescadores se quejan de que la laguna haya quedado con honduras, donde se les escapan los peces por debajo de las redes, al hacer la ‘barrida’. Ese descenso insensible y gradual de la costa hasta ocupar su antigua posición con relación a las aguas, ¿es el efecto de esa serie de sacudimientos que se han sentido en la costa con mayor intensidad que en Santiago y que han mantenido atemorizados a los costeños hasta ahora?”.

Notas:

  • Solevantamiento. Muy básicamente, es un levantamiento de tierra por fuerzas geológicas.
  • La mayoría de los textos citados se encontraban escritos con la “ortografía de Bello”, que fue oficialmente usada –aunque parcialmente- en Chile hasta 1927. Se han corregido a la ortografía actual las palabras que así lo han requerido.
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