A 88 años de la llegada del tren a Pichilemu

La ex estación Pichilemu en diciembre pasado. Foto: Diego Grez Cañete.

El pasado 5 de enero se cumplen exactamente 88 años desde que por primera vez llegó a la costa de Pichilemu el tren. En esa primera locomotora a carbón que llegaba a la Estación El Bajo del Retamo (después Estación Pichilemu), viajaron los alcaldes de San Fernando y Pichilemu, este último don Francisco Adriano Caro Rodríguez, hermano menor del futuro Cardenal Caro, además de alcaldes de otras localidades del trayecto, dirigentes ferroviarios, y vecinos destacados.

El 6 de enero de 1926, el diario El Mercurio anunciaba así este gran evento para la historia pichilemina: “Hoy (5 de enero) a las cinco y quince minutos corrió el primer tren entre San Fernando y este balneario. (…) Hubo mucho entusiasmo. (…) Al salir de Larraín y al llegar a Pichilemu, explotaron numerosos petardos, colocados en la línea como demostración de regocijo por los habitantes de estas localidades que se beneficiarán enormemente con el nuevo servicio. En la población de Pichilemu se ostentaban numerosos edificios embanderados y un crecido número de personas aguardaba en la estación la llegada del tren”.

La llegada del tren, sin embargo, tomó largos años de planificación. El ramal  San Fernando-Pichilemu se inició en 1869. Recién en 1895 llegó el tren a Alcones, entonces parte del territorio de la comuna de Pichilemu, pero faltaban largos años para que el ferrocarril alcanzara la costa colchagüina. A comienzos del siglo pasado fue completado el túnel El Árbol, hoy monumento histórico nacional, que con sus 1,950 metros de longitud fue en su época el más largo en Sudamérica. (¡Y está en Pichilemu!, aunque abandonado.) Agustín Ross tuvo influencia también en la llegada del tren a Pichilemu, pues patrocinó estudios de trazado, además de hacer campaña por la causa en el diario El Mercurio, y en su posición de político. El tren hubiese llegado diez años antes, de haber sido considerado el proyecto de Ross: que el tren llegara a Cáhuil y bordeara la costa hasta llegar a Pichilemu, evitando construir los tres puentes que retrasaron la llegada a la costa del ferrocarril.

Un tren a las afueras de la estación El Bajo del Retamo (Pichilemu), cerca de la década de 1920. Foto: Periódico Pichilemu.

Tras ese histórico 5 de enero de 1926, el tren subsistió hasta marzo de 1986, cuando la Empresa de Ferrocarriles del Estado cesó el servicio desde y hacia Pichilemu. Después de ese triste anuncio, se estudió incluso hacer un tren del recuerdo a Pichilemu, pero el intento quedó solo en buenas intenciones.

Las antiguas estaciones comenzaron a ser desmanteladas, el paso del tiempo y del abandono las deterioró, y varias (más bien, la mayoría) desaparecieron completamente. Afortunadamente, eso no sucedió con la Estación Pichilemu, dado que, ya en julio de 1986, un grupo de personas se interesó en promover a la ex estación de ferrocarriles para su nombramiento como monumento histórico nacional, y que así fuera preservada como patrimonio cultural de la zona. En abril de 1991, un misterioso incendio – supuestamente debido a un cortocircuito – dañó gravemente el edificio. Tras ser adjudicado un proyecto FONDART a don Washington Saldías en 1993, el edificio pudo ser restaurado, aunque no en un cien por ciento, para ser utilizado posteriormente como Casa de la Cultura. Felizmente, en 1994 se oficializó, por medio del Decreto Supremo 116, el nombramiento de la ex Estación de Ferrocarriles de Pichilemu como Monumento Histórico. En diciembre de 1996, el edificio restaurado fue inaugurado oficialmente. Desde hace algunos años, funciona como oficina de turismo.

La antigua estación antes de ser restaurada, en los años 1990. Foto: Consejo de Monumentos Nacionales.

No hay más vestigios que un par de metros de rieles para demostrar que este antiguo edificio sirvió alguna vez como estación de ferrocarriles. Quizá, aprovechando la bonanza económica que le ha brindado el servicio de MetroTren a la Empresa de Ferrocarriles del Estado, pueda considerarse en un futuro, que Pichilemu pueda tener la dicha de ver al tren volver a la costa. Puede parecer difícil, pero no es algo imposible.

Publicado en “El Expreso de la Costa” (Pichilemu, diciembre 2013) y “El Cóndor” (Santa Cruz, 18 de enero de 2014)

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